Jorge Luis Soto Díaz

Tribuna Invitada

Por Jorge Luis Soto Díaz
💬 0

Aviso de huracán para las escuelas de la comunidad

La restructuración del Departamento de Educación propuesta por la Secretaria, Julia Keleher, representa el último azote de vientos huracanados que desde el año 2000 castigan nuestro sistema educativo.  Señalo esto porque, prácticamente al año de establecerse la última reforma educativa, las administraciones de turno con sus acciones se han dedicado a evitar que resalten sus virtudes y a señalar defectos, creados por el incumpliendo de su función esencial, de desarrollar el nuevo sistema.

Decepciona escuchar de boca de aquellos que componen la alta gerencia del Departamento de Educación, apoyar la creación de Regiones Educativas Autónomas, dando la impresión de que se están moviendo hacia la mitigación de la centralización, burocracia y despolitización.   Con su actitud parecen desconocer el alcance de la Ley que les rige o es un acto premeditado que no responde a defender los mejores intereses del sistema.

En la década del noventa se legisló un proyecto de reforma educativa para transformar en su estructura y funciones el sistema, basado en el concepto de escuelas autónomas. El proyecto elevó las escuelas de la comunidad al mismo nivel de las regiones y distritos, convirtiendo a estas últimas en centros de facilitación y apoyo.  Este reordenamiento, de haberse cumplido, tenía el potencial de eliminar la burocracia excesiva y la politización al transferir en función de la autonomía el poder decisional del nivel central del Departamento de Educación y de los distritos a las escuelas.  En este panorama, el director escolar es el responsable del desenvolvimiento académico y administrativo de la escuela.

Crearon un sistema híbrido por decreto y no por legislación a su conveniencia, manteniendo una estructura burocrática, politizada y centralizada para entorpecer la autonomía de las escuelas, pero requiriendo de estas acomodaticiamente los aspectos de la Ley 149 que le exigen responsabilidad.

El empeño de la actual Secretaria de Educación de desacreditar la figura del director de escuela tiene el propósito de alimentar la opinión pública a favor de la necesidad de crear esta estructura regional llamada LEA (Local Education Agency).  Es el nuevo nombre para una estructura a la cual se le delegó ilegalmente el control de las decisiones y los procesos inherentes de las escuelas en función de su autonomía, acción que provocó el deterioro y los pobres servicios que reciben nuestros estudiantes.  El huracán María evidenció esa intromisión ilegal y puso de manifiesto la politiquería y la ineptitud de las regiones en el manejo del desastre para la recuperación y apertura de las escuelas.  No fue hasta que las comunidades escolares tomaron la iniciativa y apoyados en su autonomía, pudieron levantarse a pesar de la resistencia del nivel central.

Le falta a la verdad proponer otra enmienda a la Ley 149 imputándole incapacidad cuando el problema es de incumplimiento.   Lo que se apetece es legitimar la ilegalidad con que han manejado el sistema por los últimos años.  Los problemas que se plantean para justificar este proyecto son creados para evitar que la escuela ejerza su autonomía.  Pretender entregar esa autonomía a las regiones es un acto mezquino. Las comunidades escolares deben oponerse a la implantación de este espejismo que persigue aliviar la responsabilidad de la Secretaria ante la Agencia que dirige.  Si sus planes para mejorar nuestro sistema de educación están centrados en cumplir con la Ley Federal, sin considerar cumplir cabalmente con la Ley 149, el efecto será regionalizar los problemas.

La expresión mínima de burocracia y politización del sistema educativo se consigue fortaleciendo las escuelas de la comunidad y su autonomía.  María así lo validó.

💬Ver 0 comentarios