Fernando Cabanillas

Tribuna Invitada

Por Fernando Cabanillas
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B-17: una “vitamina” peligrosa

Entre un paciente y otro, en un día de clínica, una colega se me acercó para preguntarme qué es la vitamina B-17. Me sorprendió su pregunta, no porque yo dudara de sus conocimientos médicos. Es una doctora muy bien preparada e ilustrada. Lo que me sorprendió fue que preguntara acerca de un tratamiento para el cáncer que yo pensaba que los médicos y el público general conocían muy bien. Ahí fue que me percaté que han pasado muchos años desde que Laetrile o amigdalina, los otros dos nombres de vitamina B-17, fuera un tratamiento muy popular. Para los que en la década del 70 teníamos ya uso de razón, esta sustancia es harta conocida, pero no para los más jóvenes. Desde luego que la juventud médica conoce todas las vitaminas, pero la B-17 no se enseña en la escuela de medicina. Llegamos hasta la B-12 y ahí nos quedamos. Alguien se habrá preguntado: ¿qué pasó con la B-13, 14, 15 y 16? ¿Fue que por error se las saltaron? La realidad es que la B-15 fue un fraude y las otras fueron  errores porque  no eran vitaminas, al igual que sucedió con las B4, 8, 10 y 11. Miremos la fascinante historia del tratamiento del cáncer con vitamina B-17.

Recuerdo perfectamente bien mi primer contacto con Laetrile, que es esencialmente lo mismo que vitamina B-17, el nombre usado ahora para mercadearlo. Ocurrió a finales de la década del 70, cuando trabajaba en el Centro de Cáncer MD Anderson. También fue mi primer encuentro con la medicina alternativa. En aquel tiempo, Steve McQueen era el artista más popular y mejor pagado de Hollywood. Desgraciadamente, en 1979 se le diagnosticó un tipo de cáncer de pulmón conocido como mesotelioma. En aquella época ese tumor tenía un pronóstico sumamente grave y sus médicos le auguraron muy poco tiempo de vida. Ya que el Laetrile era ilegal en los Estados Unidos, McQueen decidió viajar a la ciudad de Tijuana en la frontera entre California y México, para recibir el tratamiento que le prometió un curioso personaje, el doctor Ernesto Contreras. Este individuo era médico y músico. Su pasión por la guitarra casi lo llevó a abandonar sus estudios de medicina, pero para desgracia de la humanidad no lo hizo, y terminó especializándose en patología. A los pacientes que viajaban en manadas a tratarse con él, nunca se les ocurrió cuestionar como es que un patólogo se consideraba apto para tratar pacientes. Lógicamente, a pesar de la vitamina B-17, el 7 de noviembre del 1980 murió McQueen.  

El descubrimiento de amigdalina, más tarde conocida como Laetrile, lo hicieron dos químicos franceses en 1830, y la droga se usó como tratamiento para el cáncer en Alemania unos 60 años después. La mayor fuente de este producto son las semillas de albaricoque. No tuvo mucho éxito como tratamiento para el cáncer, particularmente porque era muy tóxico, ya que al descomponerse, la amigdalina produce cianuro, un potente veneno.

En la década del 50, el doctor Ernst Krebs Sr. produjo una supuesta versión sintética conocida como Laetrile la cual tuvo alguna popularidad, aunque su tráfico era ilegal en Estados Unidos. En 1970, su hijo, Ernst Krebs Jr., cuyo título de doctor era falso porque no tenía ni un bachillerato, ostentosamente anunció que acababa de descubrir la causa del cáncer, alegadamente una deficiencia de vitamina B-17. Este  “descubrimiento” fue sacado de la manga y basado totalmente en su imaginación.  Para aquel entonces los norteamericanos ya estaban enamorados de las vitaminas, y Krebs Jr.  decidió aprovecharse de ese romance. Además, al declarar Laetrile como una vitamina, lo cual no es, ayudaría a que el gobierno no la considerara como una droga, sino como un producto nutricional, exento de los controles de la FDA.

Desde el principio, los oncólogos estábamos convencidos de que este tratamiento era un fraude, pero a pesar del fracaso terapéutico con Steve Mc Queen, el Laetrile se popularizó rápidamente.

En 1979 explota una controversia escandalosa. Chad Green, un niñito de 3 años con una leucemia linfoblástica aguda, una condición enormemente curable, había alcanzado una remisión completa con quimioterapia. Pero los padres deciden suspender la terapia tradicional y cambiarla a Laetrile. Los médicos acuden a corte y el juez decide que lo que están haciendo los padres es incorrecto: el paciente debe continuar su tratamiento tradicional. Desobedeciendo la orden del juez, los padres llevan el niño a Tijuana, donde lo tratan con Laetrile y dosis altas de vitamina C. Diez meses más tarde muere Chad en Tijuana. La muerte aparentemente fue causada por una intoxicación con cianuro debido al Laetrile.

Con el propósito de averiguar de una vez por todas si Laetrile era una droga activa contra el cáncer, el Instituto Nacional de Cáncer decidió patrocinar un estudio en la Clínica Mayo. En 1982 se publicaron los resultados en la más prestigiosa revista médica, New England Journal of Medicine. Fue un estudio prospectivo en 178 pacientes con 11 tipos diferentes de cáncer y el único dato interesante que salió del estudio fue que varios de los pacientes terminaron intoxicados con cianuro. Por lo demás, no hubo beneficio ni respuesta antitumoral en ninguno de los pacientes. De hecho, a los 5 meses la mitad de los enfermos ya había muerto, y a los 12 meses el 85% ya se había despedido de este planeta.

La intoxicación con cianuro no debe sorprendernos, ya que sabemos que la amigdalina al  descomponerse genera ese veneno. De hecho, en 1979 el New England Journal of Medicine ya había publicado el caso de un niño que accidentalmente ingirió tres pastillas de Laetrile pertenecientes a su padre. Poco tiempo después el niño estaba muerto, intoxicado con cianuro. No es este el único caso de envenenamiento debido al Laetrile. Hay docenas más reportados en la literatura médica.

Después de 1985 la popularidad del Laetrile se esfumó, probablemente debido a los resultados negativos del estudio de la Clínica Mayo, y también debido a la decisión de la corte suprema de EE.UU., que prohibió en 1980 el comercio interestatal de esta droga. Sin embargo, ahora, 30 años más tarde, resurge el Laetrile (disfrazado bajo otros nombres, entre ellos Vitamina B-17), aprovechándose de  una nueva generación de individuos que ignoran su peligrosidad.

La medicina alternativa está basada en el uso de “remedios no comprobados”. Sin embargo, esta droga ya no es un remedio no comprobado … ¡se comprobó que no funciona! Cuando una droga de medicina alternativa se comprueba como eficaz, ya sale del ámbito de la medicina alternativa y se convierte en medicina tradicional, como pasó con los probióticos.  ¿Y qué sucede cuando se prueba que no es eficaz? Pues nada…puede que desaparezca temporeramente, pero luego continúa como medicina alternativa,  promocionada cada vez con más impunidad. Es el caso de Laetrile.

La popularidad reciente de esta droga se debe al cuasi religioso culto de los fanáticos de la medicina alternativa y al marketing fuerte basado en cero datos científicos. Sus fervientes seguidores y mercaderes la vuelven a promocionar usando  el argumento de que es un producto natural derivado de plantas, y puede curar o mejorar el cáncer sin toxicidad alguna.

Pero lo más desvergonzado y desfachatado es que, en varias páginas del internet, el producto aparece rotulado como “FDA approved”. Todo lo contrario, el FDA, respaldado por la corte federal, lo declaró ilegal. A pesar de eso,  en septiembre del 2000 tres compañías violaron la ley y vendieron tanto la droga como las semillas de albaricoque por internet. Un juez federal les ordenó que cesaran la venta de estos productos. Sin embargo, en 2017, las mismas tres compañías desafiaron la ley nuevamente al vender la droga, lo que provocó una nueva orden judicial. En esta ocasión, el juez advirtió a los consumidores del riesgo serio de toxicidad. La FDA mantiene una base de datos de plantas venenosas donde incluyen esta droga. Pero a pesar de todo esto, todavía se consigue fácilmente en Amazon, no como Laetrile, sino como “semillas de albaricoque”. Y también en eBay como vitamina B-17.

¿Y por qué llamarle vitamina B-17 a una sustancia que no es ni vitamina? En mi opinión ya hay demasiadas vitaminas del grupo B, y por tanto sugiero cambiarle el nombre a la B-17. Las vitaminas corren desde la A hasta la E. La lógica nos dice que la próxima debe ser la F. ¿Qué tal vitamina F-4? ¿Por qué? Porque la B-17 es un gran Fracaso, un gran Fraude de la medicina alternativa inventada por un Farsante. Además, como el ave Fénix, ha renacido de sus cenizas y se rehúsa a morir.

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