Víctor Maldonado Santiago

Tribuna Invitada

Por Víctor Maldonado Santiago
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Bad Bunny, un posmodernista puertorriqueño

El cantante puertorriqueño Bad Bunny, Benito Antonio Martínez Ocasio, se alza en nuestros tiempos como figura artística sin comparación. Se destaca como uno de los máximos exponentes del trap a nivel mundial. Nadie le vio venir. Este joven vegabajeño de voz profunda y peculiar ha llamado la atención de muchos con su lírica nada ortodoxa, con su ritmo musical pegajoso y particular. Las características que exhibe este cantautor sirven para ejemplificar, sin lugar a dudas, un digno representante de la posmodernidad. 

En la página 213 de su libro La na(rra)ción en la literatura puertorriqueña, Luis Felipe Díaz explica que la posmodernidad es la era en que se adoptan las ideas nietzschenianas sobre el nihilismo, el pesimismo, la caída de los valores absolutos; como la época en que […] le confieren autoridad a lo irracional y a lo marginal; como producto de una lucrativa sociedad materialista anclada en un “eterno” presente, donde el futuro es el ahora  armado con una ciencia médica, informática y tecnológica; como el momento en que se eliminan los meta-relatos de redención social y, por lo tanto, se presentan como banales los proyectos políticos que se ocupan de lo filosófico y no atienden lo pragmático y funcional (el fin de las ideologías); como la era en que se reconoce “la diferencia” que define a las mujeres, los negros, los indios y los gays […]. Para algunos, el posmodernismo (o la posmodernidad) ofrece una nueva manera de entender la cultura contemporánea, y para otros, es una manera equívoca y enajenada  de abordar los valores dignamente alcanzados en los últimos siglos por quienes han luchado por la humanidad.

Precisamente, basta con escuchar sus canciones para notar que no se relacionan con temas políticos o religiosos, tampoco con la cultura tradicional puertorriqueña. Más bien apelan a urgencias o cuestiones del día a día de cualquier ser humano. Aducen a temáticas sobre  las relaciones sexuales, memorias sobre momentos de éxtasis con amantes pasadas, la transitoriedad de un encuentro erótico con una chica capaz de “calentarle” y “subirle la temperatura”, la revancha de quien afirma que su maldad proviene por causa del daño recibido de la pareja anterior, los desamores y aprendizajes luego de relaciones tóxicas, la defensa violenta en contra de los envidiosos o traidores, la estabilidad económica que permite afirmar que él y los suyos están bien, así como un poco de contenido social en torno a la violencia de género, entre otras. 

Se destacan en esta nómina algunas como: “Amorfoda”, “Amantes una noche”, “Estamos bien”, “Mía”,  “Dime si te acuerdas”, “Tú no vive(s) así”,  “Soy peor”, “Te boté”, “Tú no metes cabras”, “Chambea, jala”, “Cuál es tu plan”, “Mayores”, “Te gusté” y “Solo de mí”. En varias de estas colabora con su participación en las creaciones de diversos bachateros, salseros, reguetoneros, traperosu exponentes de otros géneros musicales, como J. Balvin, Ozuna, Arcángel, Becky G., Jennifer López, Natty Natasha, Ñejo, Enrique Iglesias, Víctor Manuel, Mark Anthony, Prince Royce, Drake y Will Smith, por enumerar algunos. Estas producciones son ejemplos del “Carpe Diem” (aprovecha el día) que seduce a muchos en nuestra era.

Algo que llama la atención de sus vídeos, por ejemplo, es la integración de ancianos o personajes de diversos estratos sociales. De igual modo, la munificencia de colores en estos resulta muy interesante. Por su parte, en sus vestimentas se observa una especie de vuelta o rescate a modas del pasado que llevan a recordar los atuendos de los hippies. O, en su extravagancia, hace extensiva las modas que han impuesto, en diversos momentos de la historia, artistas como Freddie Mercury o Lady Gaga. 

Por contraste con muchos de sus congéneres, sus canciones se enriquecen con intertextualidades o alusiones a personajes de la realidad referencial (pasado y presente), lugares, marcas de alimentos, automóviles, ropa o calzado, medicamentos prescritos o sustancias ilícitas, aplicaciones electrónicas, proveedores de servicios financieros y de correos postales, temporadas festivas, fenómenos ciclónicos,  artistas, agrupaciones o disqueras de diversos géneros musicales, equipos deportivos de Puerto Rico y Estados Unidos (principalmente del baloncesto), sin que sea esta una lista taxativa. Alude a Al Capone, El Mesías, el Papa, Trump, Chapulín, Undertaker, HBO, MTV Cribs, Curry, Lebron, Piculín, los  Cavaliers, los Warriors, los Cangrejeros, los Capitanes, los Vaqueros, MTV Cribs, Tommy Hilfiger,  La Asociación de los 90 Piketes, Lil Pump, Guccy Gang, queso suizo, la Mercedes, Percocet, Adderall, Ritalin, krippy, kush, Jordans, Nike, Romeo, no Santo, Arca, De la Guetto, Jowel y Randy, San Juan a Mayagüez, La Isla del Encanto, New York, Banco Popular, WhatsApp, GPS, eBay, FedEx, Navidad, Ñengo, Daddy Yankee, Tego Calderón, Héctor de Father, Don Omar, Wisin, Yandel, Ivy, Vico, Eddie, René, Lavoe, Frankie, Ismael y Curet, Chris Brown, Drake, Snoopy Dog, Amber y Wiz Kha, 

Del creador de la denominada “Nueva Religión”, lo que destaca es su capacidad para ajustarse a cualquier escenario. Esa virtud camaleónica fue resaltada en el periódico The New York Times por el crítico Jon Caramica. Señaló que “X100PRE”, el primer álbum de Bad Bunny, puede considerarse de lo mejor en la “memoria reciente” por su “fluidez” de los ritmos de la música latina contemporánea, como ha reseñado Primera Hora, uno de los rotativos principales de Puerto Rico. De igual modo, la revista especializada Rolling Stone acaba de nombrarle como “El Rey del Pop Latino” y destacó con cuatro estrellas “X100PRE”, según la información presentada por el periódico El Nuevo Día.

Bien es sabido que Bad Bunny ha venido desde abajo. Sus orígenes de carácter humilde y su explosivo alcance de la fama han hecho soñar a muchos jóvenes. Este joven adulto que hace pocos años atrás era trabajador de un supermercado local, hoy día se pasea por distintos escenarios importantes a nivel nacional e internacional. Por ejemplo, ha participado de la Centro de Convenciones de Puerto Rico, The Tonight Show con Jimmy Fallonn, el Desfile de Acción de Gracias de Macy’s en Nueva York, American Music Awards, Electric Hollyday, Luna Park en Argentina,  más de 16 ciudades en España, entre otros. Se apresta a comenzar La Nueva Religión Tour PT. II, la cual comenzará el 8 de marzo de 2019 en Puerto Rico y tiene múltiples funciones programadas en distintos estados de EE. UU. A., hasta el 27 de abril de 2019, entre otras, en el Festival Coachella, en California. Igualmente, por su excelencia, ha sido nominado a diversas categorías de premios importantes como Grammy, Latin Grammy, Premios Juventud y Premios Latin Billboard, al tiempo que descuella como uno de los 10 artistas urbanos más escuchados de la plataforma digital Spotify de 2018. 

Sin embargo, Bad Bunny no solo ha brillado por su desempeño excepcional como cantante. Sus gestos de carácter humanitario le hacen grande. Tras el paso de los huracanes Irma y María por Puerto Rico, no se olvidó de aquellos que le vieron crecer en el barrio Almirante Sur en Vega Baja. De igual manera aportó con $100,000 al Teletón  de Puerto Rico de la entidad SER y, el 23 de diciembre de 2018, entregó regalos para 30,000 niños de escasos recursos y visitó el Hospital Pediátrico, como parte de los esfuerzos de la Fundación Good Bunny

Como todo artista de su calibre, es amado por muchos y odiado por otros. En Puerto Rico, hasta el gobernador le ha pedido que abra más funciones como parte de la gira que comenzará en marzo de 2019. Este, de una manera bastante cándida le ha pedido al primer ejecutivo que se concentre en los asuntos gubernamentales que le corresponden, que él y su equipo de trabajo se encargarán de los suyos. Otros han querido involucrarle en temas como la educación de Puerto Rico y con mucha habilidad les ha refutado que él no es el “secretario del Departamento de Educación”.  

El Conejo Malo no ha venido a confesarse con nadie. Tampoco pretende pedir permiso para que le acepten. Su entrada al escenario público constituye una irrupción estridente, propia del momento histórico en el que le ha tocado vivir. Poco le importa si existen aquellos “que le odian, pero le escuchan”. Se concentrará en el público que le aclama. Por esto, este representante de la posmodernidad puertorriqueña, a todos él les dirá: “Estamos bien”. 

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