Víctor Maldonado Santiago

Punto de vista

Por Víctor Maldonado Santiago
💬 0

Bad Bunny y las canciones que no iban a salir

El pasado 10 de mayo de 2020, Día de la Madres, el artista puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, publicó su álbum “Las que no iban a salir”. Sorprendió a su fanaticada por varias razones, como la fecha seleccionada, la rapidez de sucesión entre el pasado disco y este, así como su creación durante el encierro por causa del COVID-19. En pocas horas, esta producción musical causó sensación entre sus seguidores.

Puesto que el pasado 29 de febrero de 2020 había salido a la luz “Yo hago lo que me da la gana” (YHLQMDLG), pocos imaginaron lo que el artista se traía entre manos. Esta recopilación se compone de diez canciones, con una duración aproximada de 30 minutos. Combina temas de amor, sexo, goce mediante baile, alcohol y drogas, entre otros, que entrecruzan este disco para descargar de manera digital. 

A manera de escueto resumen, “Si ella sale”, “Más de una cita” (con Zion y Lenox) y “Con Nicky”, siguen líneas relacionadas con el éxito “Yo perreo sola”. Aluden a mujeres a quienes no les gusta que los hombres “psycho” les vengan a importunar. Solo quieren bailar y olvidarse de las malas experiencias que les endurecieron sus sentimientos. Por tales razones, para enamorarlas, se necesitará más de una cita. De otro lado, “Con Yandel” muestra una relación en la cual la mujer es muy celosa y controladora. No obstante, se afirma que es esta la chica fiel, acompañante en las buenas y malas. En “Pa’ romperla”, unido a Don Omar, se percibe el juego de palabras que parece personificar a la noche (una mujer), a la cual pondrán de espalda para perrearla (romperla). El sencillo “Bye, me fui” remite al momento de la terminación de una relación de pareja. Aquí una de las partes advierte que “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde".

En “Bendiciones”, el Conejo Malo comparte bendiciones y besos, hasta para los envidiosos que le “sacan el dedo”. Junto con Jhay Cortez, en “Cómo se siente” (remix), la letra recrea momentos de erotismo y pasión con la pareja. “Ronca Freestyle” muestra una vertiente conocida en el mundo urbano como la “tiraera”, para recordarles a sus adversarios que no son su competencia y que hablar mal de él (San Benito) es blasfemia. Finalmente, “En casita” (con Gabriela Berlingeri) alude al confinamiento que se vive a nivel mundial por causa del coronavirus. Las voces de la canción reconocen que se quieren ver, pero no se va a poder, pues no quieren ni morir ni romper la ley. Pero, cuando todo pase, habrá cuentas íntimas que ajustar.

Las reacciones por parte de sus fanáticos y detractores no se han hecho esperar. Los primeros han permitido que en pocas horas estas canciones copen las primeras posiciones en plataformas como Spotify.  Por su parte, sus detractores las han tildado de basura y otros calificativos, tal vez tan innombrablescomo el vocabulario soez que el cantante incorpora en sencillos que conforman este y otros discos. Empero, nadie está obligado a seguirle y, al decir del Conejo Malo, aunque muchos le maldicen, él simplemente les envía “Bendiciones”.

Ciertamente, un nutrido grupo quisiera que la música de Bad Bunny no existiera; para su descontento, sí existe. Con gran probabilidad, algún familiar, amigo o conocido escucha estas canciones para hacer ejercicios o simplemente para distraerse, mientras va en su carro. Esta realidad está ahí, aun cuando haya quien se niegue a aceptarla y hubiese preferido que no llegaran a publicarse “Las que no iban a salir”.


Otras columnas de Víctor Maldonado Santiago

💬Ver 0 comentarios