Astrid Díaz

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Por Astrid Díaz
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Balcones de esperanza ante la crisis

En esta cuarentena el balcón se ha convertido en protagonista, en escenario para tomar ese descanso y fresco, para aplaudir, para cantar. ¡Qué mejor que transformar ese espacio con la “luz de esperanza” iluminándolo con una guirnalda de luz!

Me encontraba en estos días transmitiendo un Facebook Live desde mi balcón cuando compartí con el pueblo el momento en que lo iluminaba. Las reacciones fueron tan hermosas que me sugirieron llamarlo “Luz de Esperanza” sinónimo de luz de vida, luz de Cristo. 

El espacio arquitectónico del balcón se ha utilizado en la historia de la humanidad como uno ceremonial, urbano y familiar. Desde la Basílica de San Pedro, en donde el Papa ofrece su bendición, pasando por nuestras casas alcaldías, hasta nuestra vivienda como recinto íntimo, el balcón brinda poesía al diario vivir, al compartir citadino y hogareño. 

A mi llamado de iluminar nuestros balcones, la familia puertorriqueña, en estos tiempos dolorosos, ha abrazado este proyecto convirtiéndolo en un movimiento de pueblo. Son cientos las fotos y videos que recibo con mensajes de aliento y el hashtag #LuzdeEsperanzaPuertoRico. Los mismos se postean diariamente en mis redes sociales, identificando la familia y su pueblo de procedencia, llevando positivismo a todo Puerto Rico. Y así, sin darnos cuenta, estamos también documentando el otro rostro de la historia en tiempos de pandemia, el sentir de las familias en cuarentena.

En este momento de tanta inquietud los invito hoy Viernes Santo a que oremos unidos en nuestros “balcones de esperanza” a las 7:00 p.m. en Facebook Live con la participación de la Pastora Elizabeth Guidini como invitada especial. 

Ante esta emergencia del COVID-19, el “balcón iluminado” es nuestro mecanismo de expresión para transmitir la fuerza del puertorriqueño que en unión de pueblo abre su casa y corazón en señal de solidaridad y esperanza. Es muestra también de la confianza en nosotros mismos y de que vamos hacia adelante con la ayuda de Dios. No importan las amenazas ni adversidades, nos vamos a mantener unidos hasta que superemos esta pandemia.

Quédate en casa, disfruta de tu luz de esperanza. ¡Ánimo boricua, este virus lo paramos unidos!

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