Simón Carlo Valentín

Tribuna Invitada

Por Simón Carlo Valentín
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Batalla para atraer capital

El pasado 14 de mayo, el gobernador Ricardo Rosselló Nevares convirtió en ley el Proyecto del Senado 1147, ahora conocido como la Ley de Desarrollo de Zonas de Oportunidad de Desarrollo Económico de Puerto Rico de 2019.

Esta ley, originalmente un proyecto de administración, tiene el fin de viabilizar los beneficios establecidos por la designación de las zonas de oportunidades federales en la Isla.

¿Será esta la herramienta que finalmente impulse un desarrollo económico sostenible para la Isla o será otro intento fallido de alterar nuestro rumbo económico?

Las zonas de oportunidad son zonas designadas federalmente como zonas con dificultades económicas. Esta designación, creada por el Tax Cuts & Jobs Act, ofrece beneficios contributivos para inversionistas residentes en los cincuenta estados que tengan ganancias de capital por realizar.

A estos inversionistas se les ofrecen reducciones en su responsabilidad contributiva y la oportunidad de generar ingreso exento de tributación en caso de realizar esas ganancias pendientes y reinvertirlas en estas zonas de oportunidad. Esto fomenta la inversión de capital ajeno a la zona de oportunidad designada. Son escasas las limitaciones que existen para la inversión de este capital y muchas las oportunidades.

Actualmente, cerca del 98 por ciento de la isla de Puerto Rico está designada como zonas de oportunidad. Mientras que en el resto de los estados solamente cerca del 25 por ciento de las zonas con más dificultades económicas han sido designadas como zonas de oportunidad.

Uno de los principales impedimentos para lograr atraer ese capital privado es la incertidumbre. Si bien, las zonas de oportunidad fueron creadas hace más de año y medio, no es hasta meses recientes cuando el Internal Revenue Service (IRS, por sus siglas en inglés) ha comenzado a emitir regulaciones y los estados han comenzado a establecer también reglas de juego.

Al estampar su firma en el Proyecto 1147, el gobernador le anuncia a los inversionistas que Puerto Rico ha eliminado la incertidumbre y que está listo para competir por su capital.

Sin embargo, el aspecto más importante de esta oportunidad, es que, para recibir la mayor cantidad de beneficios posibles, los fondos se tienen que mantener atados a la zona de oportunidad durante al menos diez años.

El citado término nos garantiza que la mayoría de la inversión que se atraiga se mantendrá y, por lo tanto, estimulará la economía y el desarrollo económico de la zona de oportunidad.

La fecha límite para que los inversionistas reciban el mayor beneficio por acceder a relocalizar sus inversiones a estas zonas de oportunidad es el 31 de diciembre de este año, por lo que estamos en una batalla contra el reloj para atraer ese capital privado.

Quedan poco más de siete meses para que acabe el año y se cierre la mejor oportunidad que hatenido Puerto Rico en años para atraer capital de inversión privado que estimule nuestra economía a mediano y largo plazo.

En los próximos años nuestra isla sentirá un renacimiento cuando comiencen a llegar los fondos aprobados por el Congreso de los Estados Unidos, pero esos fondos no serán recurrentes.

Puerto Rico no se encuentra en posición para desaprovechar opciones de desarrollo económico como las que nos presentan las zonas de oportunidad. Tenemos que explotar las oportunidades que se nos presenten para lograr que el resurgir en nuestra economía sea uno sostenido y cuyo impacto nos permita establecer una economía sólida y ajustada a la realidad global del siglo 21.

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