Juan Antonio Candelaria

Tribuna Invitada

Por Juan Antonio Candelaria
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Bochornosa aristocracia gubernamental de Puerto Rico

Al regreso de los primeros cruzados, durante la Edad  Media, se fue creando una nueva clase social, la burguesía. Nuevos ricos, sin títulos de nobleza que se habían hecho de dinero mercadeando nuevas fibras, tintes y telas que traían de Oriente.

En Puerto Rico, con el advenimiento al poder de esta nueva administración estadista, se ha creado una nueva clase,  una aristocracia gubernamental.  Copartidarios y amigos, seguidores del Gobierno, defensores de sus postulados, sin títulos de genialidad, a quienes se le asigna salarios que sobrepasan todo entendimiento, forman una nueva clase social. 

Con inexplicable aumento en salarios a los jefes de agencias, salarios de un cuarto de millón de dólares a dos jefes de agencias y una contratista de la Junta de Supervisión Fiscal, contratos de miles a amigos de la Asamblea Legislativa, se ha ido conformando lo que puede designarse, como una Plutocracia Criolla.

Plutocracia  es una forma de oligarquía en la que un país se gobierna  por una  minoría formada por los  ricos.  Tal parece que en Puerto Rico queremos perpetuar una casta de ricos jefes de agencias, a costa de una reducción de nómina de empleados de cubículos, de cuello azul y a los obreros que, a la postre,  son los que  construyen el país.  Se inflan los caudales de la “nobleza gubernamental”, a  expensas de que los retirados que han sobrevivido la indigencia, se ahoguen en la miseria. Es alarmante y bochornoso.  Es una historia de terror, la que vivimos, en la que los grandes jerarcas no conocen lo que es  vocación de servicio y  sacrificio por el país.  Tal parece que, la crisis es para todos, menos para la rica clase gobernante.

Para conseguirle el dinero  a los “honorables”, se comprime la base trabajadora por medio de retiro tempranos, traslados onerosos y "attrition".

¡Ah, hemos reducido la nómina! Una ecuación simple. Elimino empleados, obreros y personal del frente de batalla, resto sus beneficios, para sumarles chavos a estos golosos aristócratas.  Se empobrece el sector “más vulnerable”, para darle savia el sector más privilegiado, los que menos ganan. ¡Genial! Este Gobierno ha re fabricado el personaje del “Robin Hood Bizarro”. Estamos viviendo los tiempos del Robin Hood al revés, quien les quita a los pobres para darles a los ricos. No hay forma de digerirlo.

En cualquier etapa de la  historia, este desmán debe ser objeto de la más contundente  crítica y rechazo,  pero mucho más en los momentos críticos que vivimos. No se puede concebir que un maestro, cuyo salario es de apenas $25,000 al año, tenga que consentir que su superiora se agencie, un cuarto de millón, ni que un agente del orden público, con apenas $30,000 anuales, acepte que su mandamás se lucre con  $250,000.

Pero duele más, cuando todo esederroche en salarios, saqueo  legalizado, se da en un contexto de una crisis fiscal sin parangón en al historia, de un país que zozobra, obligado a la  quiebra.

Los politiqueros han tratado y seguirán tratando de justificarla, “ya verán los resultados”,  “que tiene otras funciones “, “que son genios”. Pero no hay forma racional, de justificar lo injustificable. La única esperanza es que el pueblo, de todos los partidos, exprese el más absoluto rechazo a estas prácticas, de enriquecer a unos y empobrecer a otros. Prácticas que, en vez de propiciar el principio de la justa repartición de las  riquezas, lo que abona es la injusta subyugación de la pobreza.  Al obtener la estadidad, favorecida por la administración vigente,  la mayoría de los votos emitidos, ¿se  perpetuará este régimen?  Puerto Rico no merece, no quiere esta nueva plutocracia criolla.

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