Ismael Torres

Tribuna Invitada

Por Ismael Torres
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Boricuas, manos a la obra

Luego del paso del monstruoso huracán María, nos corresponde a todos aquí en Puerto Rico velar por el bienestar de nuestros familiares y vecinos y procurar que todos los esfuerzos del gobierno y del sector privado se dirijan a una pronta recuperación de Puerto Rico para evitar, en la medida de lo posible, que nuestra gente siga saliendo del país a buscar nuevas oportunidades de vida.

Me preocupa el creciente éxodo de personas, principalmente jóvenes en plena capacidad productiva, hacia distintos destinos en Estados Unidos.

Es impresionante la cantidad de personas que han perdido sus empleos en el sector del turismo y otras áreas relacionadas con los servicios, principalmente restaurantes y empresas de salud y del campo de la informática, de asuntos financieros y otras profesiones debido al cierre de empresas que no podrán esperar al mes de enero a que el servicio de energía eléctrica se restablezca.

Y el Secretario de Hacienda, nos ha informado que el 50 por ciento de los comercios pequeños no sobrevivirá la crisis.

Tras el paso del huracán María tenemos dos países: uno que tienen algo de luz y agua potable y el otro, los que no tienen nada, ni comida en los comercios, ni servicios financieros, ni suficiente gasolina o ninguna actividad económica en su región.

Igual que le ocurre a usted, todos los días alguien me dice de familiares, amigos o conocidos que están dejando el país porque consiguieron trabajo en otro lugar y se van, con familia y todo sin planes de retorno.

Eso en si debe ser motivo de mucha preocupación para el gobierno que no podrá lograr los estimados de ingresos que hizo cuando preparó su presupuesto de gastos porque la economía se achica y el dinero que llegará al erario será menos, pero los gastos gubernamentales seguirán iguales.

Cuando uno viaja fuera de la zona metropolitana de San Juan, que también tiene sus sectores devastados, ve mucha gente desesperada en las calles, sin esperanza y sin que el gobierno le oriente adecuadamente sobre lo que debe hacer en momentos post huracán como este.

El caso mas patético, en mi opinión, tiene que ver con el Departamento de Salud, cuya voz esta ausente en la opinión pública para establecer agresivamente planes de higiene y evitar plagas de enfermedades como la gastroenteritis, la conjuntivitis, el sida, y más importante aun, la salud mental, tan necesaria en momentos post huracán.

Sabemos que el Secretario de Salud, Rafael Rodríguez, ha estado visitando comunidades, pero eso no es suficiente, pues tiene que insertarse en campaña agresivas de orientación para evitar epidemias en los refugios, el los centros donde atienden envejecientes y en las cárceles,  entre otros lugares, sin dejar de pensar el protocolo que hay que imponer ahora cuando miles de niños regresen a las escuelas, muchas de ellas sin servicio de energía eléctrica y otras con cisternas de agua potable.

A diario me llegan llamadas de personas desesperadas porque cuidan un familiar que necesita oxigeno, medicamentos para enfermedades crónicas y no las tienen disponibles ni reciben orientación del gobierno -Departamento de Salud- sobre como ni donde pueden obtener esos medicamentos o equipo médicos para atender su condición de salud.

Los servicios para personas con SIDA han desaparecido y la condición de muchos ha empeorado creando una crisis de salud pública, igual que los servicios a personas que reciben metadona, y nada que decir de los servicios de salud mental, que brillan por su ausencia y la agencia a cargo de esos servicios parece que se fue con el huracán.

Esa es la información que veo a diario y que recibo de cientos de personas que llaman a WAPA Radio para informar su desamparo.

Sabemos que el gobierno tiene sus prioridades, como son tratar de restablecer cuanto los servicios de energía eléctrica y agua potable, pero la salud es de igual importancia y no vemos una acción afirmativa del gobierno para atenderla.

Por último, le deseo buena suerte al rector interino de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras quien se ha propuesto reanudar clases en ese recinto el próximo 30 de octubre. Yo estoy pesimista, pues cuando echo una mirada a Facebook y no veo voluntad entre muchos empleados   para que se reanuden los trabajo. Observo que muchos, en vez de unir hombros con los demás para lograr preparar las condiciones para reanudar clases el 30 de octubre, optaron por vacacionar fuera de Puerto Rico y lo hacen constar con sus fotos en lugares turísticos en y fuera de los Estados Unidos, por aquello de sacarse la tensión que le ha ocasionado el huracán.

En el sector de la educación privada ya al día siguiente al paso del huracán todos los empleados, docentes y no docentes, estaban trabajando para poner en condiciones sus centros de trabajo, independientemente de los daños ocasionados por el huracán en su entorno familiar.

Mientras, sigo laborando poco a poco para aportar a restablecer el país, con pequeños actos como los que hace la recién creada Fundación el Plato Caliente, del querido amigo Rafa Rodríguez, que comenzó al día siguiente del paso del huracán llevar comida caliente a personas sin hogar y a otras que no tenían medios para procurarse una comida caliente al día. Comenzó entregando unos cien platos diarios, junto a un grupo de voluntarios que no reciben dinero alguno y ya van por dos mil platos al día. Su recompensa, me cuenta, es la expresión de agradecimiento y alegría que arranca cada plato que entrega a una persona que le confiesa que es la única comida caliente que come al día.

Todo esto es parte de la reconstrucción del país, que no se limita a la construcción de infraestructura, tan necesaria para activar la economía.

Ya nos han asegurado que habrá dinero para esa reconstrucción, pero no debemos dejar a un lado la realidad de la existencia de una Junta de Control Fiscal que velará por el uso pulcro de esos dineros.

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