Rosa del Carmen González

Tribuna Invitada

Por Rosa del Carmen González
💬 0

“Bullying” lingüístico

No me queda bien el defender a un líder político. Tampoco me entalla el hecho de no denunciar una verdad cuando es obvia para que no me ubiquen en una preferencia partidista.

Me refiero a las observaciones soslayadas de que nuestra crisis económica se debió en parte a que el gobernador Alejandro García Padilla no hablaba bien el inglés y dijo que la deuda era “impagable”. Entre ellos, el economista Elías Gutiérrez comentó en la radio que el gobernador debió enviar a alguien que hablara mejor el inglés.

El comentario desafortunado entraña un prejuicio de índole lingüístico, raras veces reconocido como tal, pero igual de dañino. Se ampara en la creencia de que si no estudiaste en un colegio bilingüe costoso o no obtuviste tu grado en Estados Unidos, tu inglés no se entiende.

Desde el inicio de del mandato, se han emitido burlas sobre el acento lingüístico del gobernador. Mi sobrinita dijo, mientras miraba Facebook: “No sé por qué tanta cosa, el ‘gobe’ habla inglés como mis papás”. Palabras con suplemento vitamínico. El gobernador cursó su educación formal principalmente en Puerto Rico y usa el inglés que se enseña en nuestras aulas.

Decidí leer de The New York Times, The Washington Post, The Guardian, The Economist los artículos sobre la crisis económica de Puerto Rico. Todos de alguna manera citaban las expresiones del gobernador y, ¡oh sorpresa!, ninguno aludía ni se burlaba de su pronunciación. Al contrario, a partir de la entrevista en el Times, se desató una serie de artículos para reclamar mayor atención del Congreso a la situación económica de la Isla y mayor flexibilidad de parte de los bonistas.

Al oír la chacota hacia el gobernador, pensé en mis estudiantes quienes dicen “es mejor hablar inglés ante un estadounidense que frente a un puertorriqueño”; en mis maestros, quienes preferían la pronunciación de los “niuyoricans” aunque yo dominaba el inglés escrito; en Peyo Mercé… El colonizado cree que el otro idioma es superior al suyo. Ante la impotencia, cae en la burla opresora. La liberación lingüística empieza al reconocernos iguales.

Otras columnas de Rosa del Carmen González

💬Ver 0 comentarios