Vicente Feliciano

Tribuna invitada

Por Vicente Feliciano
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Buscando imán para atraer los boricuas que se van

La emigración desde Puerto Rico hacia los Estados Unidos ha sido una constante por más de un siglo. Lo que no ha sido una constante es la poca inmigración que estamos observando desde los Estados Unidos hacia Puerto Rico. El reto es regresar a tiempos como la década del 1980 cuando la emigración neta era muy baja.

Puerto Rico tiene un ingreso menor que los Estados Unidos Por lo tanto, si alguien quiere maximizar su ingreso, es probable que nada lo detenga de emigrar, o lo haga regresar, a Puerto Rico.

Sin embargo, esto no es muy diferente a la experiencia que puede estar teniendo alguien de Nuevo México o de Alabama. Estas jurisdicciones tienen ingresos por debajo del promedio de los Estados Unidos.

Para la mayoría de los individuos, la razón para residir en un lugar incluye un complejo grupo de consideraciones, una de las cuales es el ingreso. Así pues, la persona puede tener un ingreso menor en Puerto Rico, pero está satisfecha con su trabajo, quiere atender a una tía enferma, puede querer que sus hijos disfruten del contacto con los abuelos, pertenece a un conjunto musical de plena en el barrio, disfruta al compartir con sus compañeros de escuela superior, baila salsa, va a la playa y disfruta caminar por el Viejo San Juan, entre otros.

El problema surge cuando se trastoca este paquete de razones para permanecer en Puerto Rico. Por ejemplo, para algunas personas la economía no ofrece empleos. Mientras, para otras personas los servicios de salud no permiten, por ejemplo, atender adecuadamente a la tía enferma.

Recientemente, una guardia de seguridad a quien conozco tomó la decisión de emigrar. Estaba preocupada por la educación de su hijo, que a veces regresaba a la casa a las 9:00 a.m. porque no había maestros en el plantel. El trabajo que inicialmente va a tener en la Florida es el mismo que en Puerto Rico, guardia de seguridad. La diferencia es que su hijo va a tener una mejor educación.

Según los exámenes PISA, la educación de Puerto Rico no está al nivel de las jurisdicciones excelentes como Irlanda y Singapur. Tampoco está al nivel satisfactorio de Estados Unidos y España. Tampoco al nivel mediocre de México y Costa Rica. Nuestro desempeño es paupérrimo.

Estar sin electricidad durante semanas a consecuencia de un huracán es un problema. Estar sin electricidad seis meses después del huracán es motivo de frustración, algo que va más allá de que en Puerto Rico el ingreso es más bajo que en los Estados Unidos.

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