Arturo Massol Deyá

Tribuna invitada

Por Arturo Massol Deyá
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Buscan imponer la esclavitud energética

El congresista republicano Rob Bishop y presidente del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes recién visitó Puerto Rico. En el preludio nos informaron que venía a auscultar formas de ayudar pero tal trasfondo escondía el verdadero interés de una agenda preconcebida que busca imponer tal y como hizo con la Ley Federal Promesa.

“Me gustaría ver más puertos de gas natural aquí”, dijo Bishop, admitiendo que discute el tema en Washington, D.C. con ejecutivos de empresas privadas que se negó a identificar. Nada de sol ni viento; su agenda es condenar la región a la dependencia energética de combustibles fósiles utilizando a Puerto Rico como consumidor y ‘hub’ del Caribe. Parasitan la economía local con la extracción de miles de millones de dólares anuales para combustibles que no producimos y cuya quema –pública o privada– genera gases de calentamiento global y cambio climático.

Sus intereses económicos, sus donantes políticos y sus combustibles son primero. Deliberan y toman decisiones a espaldas nuestras, luego ven cómo se construye un país que se acomode a sus intereses. Como no confían en la capacidad política local, el atropello colonial impulsa tomar la agenda energética directamente desde el congreso federal. La relación política dictatorial que tanto se critica en otros países la sufrimos aquí acentuada con sus propios matices.

Nos quieren mantener sometidos a un modelo energético de dependencia. Es decir, “la energía hay que importarla”, afirmó Bishop y “gas natural es una forma brillante de hacerlo”. La nueva fiebre americana no es el oro californiano ni el petróleo de los ’60, ahora es el ‘fracking’, una tecnología de explotación de reservas subterráneas de gas que es de las más destructivas de este siglo. Quien crea que Estados Unidos perdió interés geográfico en nuestras islas y nos lleva a la estadidad o hacia la independencia se equivoca. El tema energético y su privatización es un indicador claro de su finalidad: perpetuar la colonia en una zona geográfica importante.

Ante la nefasta e injusta realidad colonial entendida por la inmensa mayoría del pueblo, es necesario un nuevo consenso para enfrentar el modelo de la dependencia energética que se intenta imponer. Esa no es una agenda de futuro. Por el contrario, representa la vuelta al siglo pasado.

En su lugar, la agenda de autosuficiencia energética capitaliza en las fuentes de combustibles limpias y seguras que tenemos disponible a saciedad. Generar energía con el sol, agua, viento o biomasa a través de microrredes, sistemas híbridos y otras configuraciones en el mismo lugar del consumo representa rutas de bienestar y progreso para todos, independientemente de las creencias religiosas o divisiones ideológicas.

En Adjuntas vamos cambiando poco a poco el paisaje energético. Las actividades económicas del Barbero Pérez ya no se interrumpen con los vaivenes de la Autoridad de Energía Eléctrica, su negocio opera con energía solar. También el colmado del Barrio Guilarte que recién energizamos pensando en activación económica y seguridad alimentaria. Pronto serán seis los colmados, una lechonera y una ferretería. El cine, el salón de clases del Bosque Escuela, la radio y su transmisor, la casa de Doña Martina en la Calle del Agua, las decenas de familias con neveras solares, la máquina de diálisis o de terapia respiratoria que ahora funcionan con el sol deben servir de referente para todos. Otro modelo existe, está al alcance y es posible. Si de arriba nos imponen, desde abajo hay que hacer la insurrección energética para tomar control de nuestro destino.

La Junta de Control Fiscal vendrá con muchos proyectos de fuentes renovables para numéricamente dar la falsa impresión de una visión que no tienen. Luego colarán su versión moderna de ‘vía verde’ para gasificar la Isla acaparando el mercado y dejando las fuentes de energía limpias y renovables en un rol terciario o cuaternario. Imposiciones y más imposiciones pensando en ellos a expensas de nuestras necesidades. Puerto Rico no será próspero con una agenda energética de explotación y alta dependencia. Esa categoría de esclavitud perpetuará la realidad colonial alejando así las opciones de estadidad o independencia.

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