Cecilio Ortiz García

Tribuna Invitada

Por Cecilio Ortiz García
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Cambio crucial al modelo de energía en Puerto Rico

Unas lluvias fuertes crearon problemas en el servicio eléctrico, similares a cuando pasa sobre Puerto Rico una tormenta tropical o hasta un huracán de categoría menor. Esto es reflejo de la fragilidad de nuestra infraestructura eléctrica; de su falta de resiliencia.

El problema es que cuando el sistema se caiga completamente habrá muchos dedos apuntándose entre sí, y nadie querrá asumir parte de la responsabilidad de la situación de la que todos somos responsables. Falta la valentía de parte de los que toman decisiones en decir las cosas como son, lo mal que está nuestra infraestructura eléctrica, y las decisiones dolorosas que hay que tomar, o que próximamente tomarán otros por nosotros por el “culipandeo” constante y consistente característico de los gobiernos de turno. Pero esto no es nuevo, realmente es decir cosas dichas antes, es llover sobre mojado.

Faltó valentía en los setenta cuando el embargo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) motivó reacciones y acciones que no incluyeron darle un rumbo y misión nuevas a la entonces Autoridad de Fuentes Fluviales (AFF). Faltó valentía en los ochenta, cuando en lugar de fortalecer la política energética fuera de los combustibles fósiles, nos dormimos en la complacencia de los precios “razonables de la luz”. Faltó valentía en los noventa, cuando se planificaron y ejecutaron los proyectos de las cogeneradoras que incluyeron el uso de carbón como fuente energética. Faltó valentía en la década del 2000 cuando se debió decirle con claridad a los alcaldes, hoteles, industriales y todo sector subsidiado que no se podía continuar con ese modo de regalar electricidad, porque la demanda se había reducido y la situación financiera de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) estaba en precario.

Faltó valentía en los segunda década del 2000 cuando se siguieron otorgando contratos, plazas, subsidios a diestra y siniestra, incluyendo la muerte del potencial mercado de energía renovable a gran escala por la otorgación de contratos leoninos que no favorecen el bien común. Y falta valentía hoy para decir de forma clara, contundente y transparente que necesitamos una transformación en la forma que manejamos los asuntos energéticos de la isla. Pero también falta valentía entre nosotros, la gente, el pueblo, para informarnos, organizarnos, participar, denunciar la corrupción, dejar de hablar sin saber, criticar al otro solo porque es del color contrario, y asumir nuestra parte de la culpa de este caos eléctrico. En otras palabras, necesitamos una nueva gobernanza energética para esta transformación.

Según dicen los psicólogos, el primer paso de una transformación es poder admitir que hay un problema. O sea, hay que admitir e internalizar que el modelo de gobernanza actual nos está matando. El segundo paso es atrevernos, por encima de intereses personales y/o privados, a desarrollar una visión energética para Puerto Rico con el bien común en mente. Hay que desarrollar una política energética de país que se enfoque en el bienestar humano y del planeta. Esa nueva visión tiene que ser capaz de confrontar de manera transparente, y con amplia rendición de cuentas, las acciones de grupos que buscan la ventajería, la jaibería para sus agendas individuales.

Volver a escribir que el sistema está frágil, que no ha habido mantenimiento, que los buitres están dando vueltas para capturar nuestra infraestructura eléctrica... es llover sobre mojado. Algo novel sería que, por fin, las personas que toman decisiones en Puerto Rico nos hablen claro, y que de una vez logremos alguna alianza y unión de propósito, para salir del hoyo energético que mayormente hemos cavado nosotros mismos. ¿Habrá la valentía necesaria para una transformación energética sostenible de Puerto Rico?

Los doctores Lionel Orama y Marla Perez y otros recursos de INESI colaboraron en la redacción de este escrito.

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