José M. Medina Montes

Tribuna Invitada

Por José M. Medina Montes
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Cambios al horario laboral dominical afectarían la familia

Hay que conceder el correspondiente mérito al esfuerzo genuino y rápido del gobierno, apoyado por el sector privado, para reactivar la economía del País, cosa que ha de redundar en beneficio de toda la sociedad.

Sin embargo, ese esfuerzo y esa rapidez no debería llevar en la práctica a un deterioro de aspectos sociales importantes, aunque no fuera esa su intención.

Específicamente, la Legislatura está tratando de aprobar la Reforma Laboral, incluyendo en dicha Reforma la derogación de la “Ley para Regular las Operaciones de Establecimientos Comerciales”, conocida comúnmente como la Ley de Cierre.

En el aspecto social, esta Ley de Cierre es bastante importante, y no se debería derogar de un plumazo como un apéndice o corolario de la Reforma Laboral: sería como “colar por la cocina” la derogación de esta Ley, que ha sido objeto en otros momentos de una amplia discusión.

Entiendo que hay que profundizar en el tema de la Ley de Cierre, viéndolo desde los distintos ángulos que en este inciden: resumidamente, productividad, libertad y  familia. Hay que fomentar todo lo que se pueda la productividad, siendo como es un factor determinante de la competitividad, junto con la calidad. Hay que fomentar todo lo que se pueda la libertad comercial, pero también la libertad personal del trabajador, que no desee ser “arrebatado” del núcleo familiar el domingo. Hay que fomentar todo lo que se pueda la familia, conscientes de que su fortalecimiento redunda en beneficio de toda la sociedad.

Y el gran perdedor con la pretendida derogación de la ya exigua Ley de Cierre, sería el núcleo familiar. Cada vez menos miembros de la familia coincidirían para descansar y compartir el mismo día de la semana, que en Puerto Rico es tradicionalmente el domingo, que es el día por excelencia del compartir familiar. Este compartir se vería perjudicado con la ampliación  del horario dominical de trabajo.

Si ha de haber un cambio en la “Ley para Regular las Operaciones de Establecimientos Comerciales” se debería limitar al aspecto de cuantía de la paga, que es lo que buscan las empresas, pero sin variar el horario de apertura dominical.

Sería altamente conveniente que la Legislatura y el señor gobernador tengan en cuenta estas consideraciones, dejando la Ley de Cierre como está en lo que refiere al horario. Ya que no debería verse este asunto solamente en su alegado beneficio económico sino también en su aspecto social: es decir, con una perspectiva socioeconómica.

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