Fernando Cabanillas

Consejos de cabecera

Por Fernando Cabanillas
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Candesartán es candela para el Alzheimer

Es infrecuente que en poco tiempo se publiquen tantos avances importantes sobre un mismo tema, en este caso la demencia y el Alzheimer. Comenzaré por resumir el estudio principal, publicado en la revista Alzheimer & Dementia con el título “Prevención de la demencia por medio de la prevención de los derrames cerebrales: El Manifiesto de Berlín”. El Manifiesto representa el consenso de decenas de expertos que se reunieron en Alemania para discutir el tema.

Hasta hace poco se pensaba que el Alzheimer se debía exclusivamente a la acumulación en el cerebro de unas placas de proteína conocidas como amiloide. Pero nos explica el neurólogo Vladimir Hachinski de Canadá, autor del Manifiesto, que todas las demencias tienen un componente vascular, lo cual significa que existen anormalidades en los vasos sanguíneos del cerebro que eventualmente podrían ocasionar problemas graves. Un 80% de los casos de Alzheimer tienen ese componente. 

De hecho, los datos radiológicos sugieren que el primer paso en el desarrollo del Alzheimer es una alteración en la circulación cerebral. Las placas de amiloide son parte del problema, pero solo representan el tercer acto de un drama largo y complejo. El amiloide es una proteína tóxica, y los datos más recientes sugieren que normalmente se elimina por la circulación de la sangre al pasar por el cerebro, mayormente durante el sueño profundo. Las anormalidades vasculares, junto con la interrupción del sueño, ocurren con frecuencia debido al envejecimiento, interfiriendo con el proceso normal de eliminación del amiloide.

Hachinski además indica que por cada derrame cerebral obvio, ocurren cinco otros derrames “silenciosos”, cuyas manifestaciones no son obvias ni para el paciente ni para el médico. Esos derrames silenciosos pueden causar un deterioro cognitivo y eventualmente desembocar en una demencia. Dicho deterioro, al principio, se caracteriza por una leve pérdida de memoria y lentitud en el procesamiento de datos. 

La buena noticia es que, de acuerdo con este neurólogo, 90% de los derrames son evitables si controlamos la presión arterial y tratamos cuanto antes un trastorno cardiaco común conocido como fibrilación atrial. Si lográramos este control, podríamos evitar o retrasar un gran número de casos de Alzheimer. Con ese fin, Hachinski ha organizado una alianza de 23 sociedades médicas nacionales e internacionales para promover la prevención de los derrames cerebrales.

En otro estudio, se evaluaron pacientes hipertensos bajo tratamiento y se compararon con aquellos que no estaban siendo tratados. Encontraron que definitivamente el riesgo de desarrollar problemas cognitivos era menor en los tratados. En un tercer estudio, el Dr. Jeff Williamson, de North Carolina, fue un paso más allá y diseñó un ensayo clínico que lleva el nombre SPRINT MIND. La mitad de los  pacientes hipertensos recibieron al azar el tratamiento tradicional para bajar la presión sistólica a 140 mientras que la otra mitad recibió una terapia más agresiva con el fin de bajarla a 120. Los resultados fueron llamativos. Los tratados agresivamente experimentaron una reducción en el riesgo de deterioro cognitivo por un 19% y ese resultado se observó pronto, en solo 3 años. No solo observó un beneficio cognitivo, sino también una importantísima ventaja en la disminución del riesgo de infartos y derrames por un 27%. 

Desde 2015 se sospechaba que no todos los medicamentos para la presión tenían el mismo efecto protector contra el Alzheimer. Un estudio llevado a cabo por la doctora Jean K. Ho, Universidad de California, examinó los expedientes de 1626 pacientes. Los dividió en tres grupos: 1) hipertensos bajo tratamiento con medicinas del tipo ARB (los llamados “sartanes”), 2) hipertensos recibiendo tratamiento con medicamentos diferentes, y 3) un grupo con presión normal sin medicamentos.  

La Dra. Ho comparó la capacidad cognitiva de estos tres grupos y encontró que la memoria de aquéllos que tomaban medicamentos ARB se preservaba mucho mejor y su desempeño en las pruebas cognitivas era tan bueno como los que no tenían presión alta. Debido a que algunos ARBs son capaces de penetrar de la sangre al cerebro y otros no, la Dra. Ho extendió su estudio subdividiendo el grupo en esas dos categorías. Sorprendentemente, los que tomaban los ARBs que entran al cerebro, experimentaron mejor preservación de la memoria y menos cambios radiológicos perjudiciales en la materia blanca. Los ARBs que cruzan los vasos sanguíneos y entran al cerebro son candesartán, telmisartán y valsartán. Afortunadamente, candesartán nunca ha estado contaminado con carcinógenos como fue el caso con otros sartanes hace más de un año.

Hasta hace poco, el modo de acción de los ARBs que penetran al cerebro era un misterio. ¿Cómo es que mejoran la capacidad mental y evitan el deterioro cognitivo? Lógicamente, no es solo por bajar la presión, porque si así fuera, todos los medicamentos para la presión funcionarían igual para protegernos del deterioro mental, pero los ARBs que penetran al cerebro son más eficaces. ¿Qué hacen esos medicamentos una vez entran al cerebro? Recientemente se descubrió que ayudan a metabolizar y eliminar las placas de amiloide, y además inhiben la incorporación excesiva de fósforo a una proteína llamada “tau”. Esta proteína ayuda a formar unas estructuras esenciales que transportan nutrientes dentro de las células del cerebro. Cuando tau acumula fósforo excesivamente, la síntesis de esas estructuras colapsa y los nutrientes no llegan adonde tienen que llegar.

Encima de todos estos beneficios, los ARBs inhiben la formación de AT1R, una proteína dañina al cerebro. Por último, candesartán también reduce el nivel de radicales libres dañinos al cerebro. 

Los primeros síntomas de un derrame cerebral suelen ser la parálisis de un lado del cuerpo, la boca desviada hacia un lado y la confusión mental. Esto último puede manifestarse de varias formas. Voy a dar dos ejemplos de confusión mental: una persona convencida de que la Junta de Control Fiscal fue organizada para ayudarnos a salir de la bancarrota. Aún peor, y no se asusten, un hipertenso que asegura que Rosselló revocó su renuncia y regresó como gobernador para salvarnos de nuestra crisis financiera. Si usted tiene síntomas similares, debe llamar una ambulancia para que inmediatamente lo transporte a la sala de emergencia más cercana.

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