Andrés Fortuño Ramírez

Punto de vista

Por Andrés Fortuño Ramírez
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Cantares de Navidad

“Navidad que vuelve, tradición del año, unos van alegres, otros van llorando”.

Por años hemos cantado en diferentes fiestas los estribillos de esa canción titulada, Cantares de Navidad, sin prestarle atención a la letra. Nos basta con saberla de memoria, movernos al ritmo de su música y al terminar de cantarla, caminar hasta la mesa de los postres a servirnos un delicioso tembleque.

“Hay quien tiene todo, todo lo que quiere, y sus Navidades, siempre son alegres”.

La seguimos tarareando mientras compramos regalos o ropa nueva para las fiestas. Luego llegamos rendidos a la casa, nos damos tremendo banquete y más tarde nos acostamos satisfechos a soñar con los angelitos. En sueños, hacemos un listado mental de los regalos que faltan por comprar y hasta recordamos la importante cita en el salón de belleza.

“Hay otros muy pobres, que no tienen nada, son los que prefieren, que nunca llegaran”.

Pero un día, quizás tras un evento repentino, te enteras de que en la vida las garantías son bien limitadas y que las tristezas se pueden colar por cualquier ventanita. Nos quedamos sin trabajo, el negocio se va a la quiebra o nos azota un terrible huracán que hace del techo un colador por donde siguen entrando las penas. Ese día, quizás por primera vez, nos ponemos en los zapatos rotos de aquellos que llevan años viviendo sin nada. Y mientras los malos tiempos comienzan a apagarnos las lucesitas de colores, nos damos cuenta del verdadero significado de la Navidad.

“Traigo un ramillete, traigo un ramillete, de un lindo rosal”

Seas ateo, agnóstico o vivas arraigado a tu religión, tocar fondo nos ayuda a renovar la fe en nuestra propia humanidad y a restarle importancia a las cosas superficiales. El abrazo de un viejo amigo, el asopao de la abuela, hasta revivir una canción al son de simples palmadas ahora conforman una fiesta.

Tu familia y amigos se vuelven tus regalos, te adornas solo con buenos recuerdos y descubres que lo único que tiene que seguir brillando son las lucesitas navideñas que llevas en el corazón.


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