Andrés Rúa González

Tribuna Invitada

Por Andrés Rúa González
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Capitalizar el árbol caído

CCuántos de nosotros salimos a la calle con nuestras sierras, machetes y equipo para abrirnos paso entre los árboles que se cayeron después del huracán. Algunos de estos árboles eran tan grandes que no han podido ser removidos aún. El huracán María confirmó lo que algunas personas llevamos hablando por años: que en Puerto Rico hay árboles suficientes para tener una industria maderera sostenible, sin que esto afecte la salud de nuestros bosques y de nuestras aguas.

Los vientos huracanados de María afectaron a millones de árboles por todo Puerto Rico y como país no hemos podido organizarnos para sacarles provecho. Por el contrario, hemos tratado estos troncos como basura, como escombros. Lo triste de esto es que lo que hemos nosotros llamado basura, realmente es la materia prima más importante que tiene la isla.

Pese a la cantidad de árboles que crecen en Puerto Rico, los conceptos silvicultura e industria maderera no son parte de las discusiones económicas, académicas o políticas y, por ello, este recurso no es considerado o estudiado como una fuente de desarrollo económico o profesional. La falta de interés hacia estos conceptos expone el distanciamiento que tienen las instituciones en Puerto Rico hacia nuestros recursos naturales, expone la falta de confianza hacia nosotros mismos, y expone la falta de voluntad para organizarnos.

Como ciudadanos de este país, tenemos la responsabilidad cuidar y aprovechar de manera sostenible nuestros recursos naturales.

En las páginas 67 y 68 del Plan para Puerto Rico que presentó el gobernador Ricardo Rosselló, vemos dos secciones que nos competen: Programa de Bosques de Maderas Especiales, y Desarrollo de Mercados de Reciclaje. Entonces pregunto; ¿Por qué la insistencia de triturar la madera? ¿Por qué no nos educamos para garantizar un mejor aprovechamiento de nuestros árboles, antes de ir a cortarlos en pedazos pequeños, haciéndolos inútiles para su máximo aprovechamiento? ¿Por qué no darle el apoyo a las empresas que se han dado a la tarea de rescatar estos troncos, para poder desviarlos y no se conviertan en basura?

Esas montañas de vegetativo que se han levantado alrededor de la isla están llenas de troncos maderables que pueden ser aun recuperados y podrían traer muchos beneficios a Puerto Rico. Y para hacerlo no requiere de grandes inversiones, lo que se requiere es voluntad. Si no atendemos con premura este asunto, corremos el riesgo de perder todo este material y la oportunidad de capitalizar.

¿Por qué no lo hacemos? ¿Por qué preferimos triturar todos estos troncos, pagarle a alguien para que desaparezca toda la cantidad de material maderero que hemos crecido por décadas y que costó sembrar y cuidar? ¿Por qué nos negamos la oportunidad de llevar a cabo un proyecto que une al pueblo, que le dará empleo a miles de personas?

Ya van seis meses desde el huracán y la madera se deteriora rápidamente. Probablemente esta madera soportaría un año, pero no mucho más. Perderíamos millones de dólares y la oportunidad única de lograr empresas nativas, con materia prima local. Tenemos la oportunidad de crear miles de empleo en la manufactura de productos madereros; tenemos los espacios, las herramientas, el acceso al mercado y la gente para hacerlo.

Exigimos a las instituciones públicas y a la prensa que tomen cartas en el asunto, que le den la mano a estas empresas que van germinando y brinden la ayuda y exposición necesaria para su desarrollo. Estas empresas serán el legado que dejaremos a futuras generaciones y son las que eventualmente ayudaran a mantener nuestros bosques saludables y productivos. Puerto Rico tiene madera y nos corresponde a todos aprender a apreciarla y a utilizarla responsablemente.

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