Marcia Rivera

Tribuna Invitada

Por Marcia Rivera
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Carta abierta al senador Bernie Sanders

Muy apreciado senador:

Quiero agradecer su interés, su disposición a escuchar, aprender y a dialogar sobre los enormes y complejos problemas que tiene Puerto Rico. Hace décadas que los políticos de Washington se desligaron de su responsabilidad por el proceso desatado cuando se invadió nuestra tierra en 1898. Celebro que aspire a la presidencia de Estados Unidos porque comparto sus valores y visiones. El mundo necesita que en Estados Unidos haya una revolución democrática que permita redefinir las relaciones económicas, políticas y culturales desde una óptica de equidad, justicia, reciprocidad, búsqueda de la paz y de convivencia armónica. 

Me alegra, sobre todo, la actitud respetuosa con que usted se ha acercado a Puerto Rico. Más de un siglo de prepotencia imperial duelen, le aseguro, senador Sanders. Y han tenido un impacto extraordinario sobre la psiquis colectiva, haciéndonos sentir que la subordinación a otra nación o poder superior es algo natural, imposible de cambiar.  La población puertorriqueña ha sufrido durante años un bloqueo mucho más intenso y duro que el que se le impuso a Cuba y nos ha impedido desarrollar plenamente capacidades para gobernarnos, para interactuar con el resto del mundo, crecer económicamente y desarrollarnos.

Ninguno de los presidentes estadounidenses hasta ahora han comprendido las consecuencias de la abigarrada condición colonial,  ni han asumido la responsabilidad de viabilizar un proceso serio de descolonización.  Han venido a Puerto Rico a buscar recursos para sus campañas, mientras permiten la progresiva federalización de todos los ámbitos de nuestra vida, sin considerar las complicaciones que ello ha generado. Por eso, me conmueve la empatía que usted ha mostrado con nuestras luchas y le agradezco su disposición a contribuir a gestar una salida a la coyuntura dramática que vivimos. 

Para encarar esta crisis multidimensional –deuda pública, estancamiento económico, expulsión poblacional, pobreza, desigualdad social, deterioro en infraestructura y servicios – es imprescindible poner en marcha un proceso de descolonización en el marco de la normativa internacional.  El pueblo de Puerto Rico tiene una propuesta de cómo hacerlo, que se ha trabajado durante años en diálogos deliberativos abocados a la concertación de un mecanismo adecuado. Es preciso analizar los lineamientos de la asamblea constitucional de estatus sin prejuicios y preconcepciones y le insto a que cuando tenga una oportunidad lo haga.  Poner en marcha la descolonización supone un trabajo arduo y meticuloso a dos puntas –Puerto Rico y Estados Unidos –  y supone también generar espacios de encuentro para ir acercando posiciones. No se puede violentar nuevamente al pueblo puertorriqueño imponiendo unilateralmente un mecanismo, cualquiera que éste sea.  Por ello, confiamos en que el proyecto que se propone someter afirmará el derecho a la libre determinación de Puerto Rico y permitirá acordar en diálogo el mecanismo idóneo para garantizarlo.

Yo soy independentista y he sido una férrea crítica de la celebración de primarias presidenciales en Puerto Rico y de los intentos de “conceder” el voto presidencial, porque ambos ejercicios parecerían ser premios a la sumisión de tantos años. Pero hace unos meses tomé concienzudamente la decisión de ayudarle a ganar la nominación y la presidencia de Estados Unidos, involucrándome en algunos aspectos de su campaña. En el proceso fui descubriendo su genuino interés y compromiso en hacer algo por este maltrecho país. Su apoyo a nuestra lucha colectiva contra el proyecto PROMESA es fundamental y compromete a nuestro pueblo a trabajar con usted mano a mano en la definición de un proyecto alternativo en el Senado.

Necesitamos un proyecto que permita lograr una moratoria y reestructurar aquella porción de la deuda pública que no viola nuestra Constitución; un proyecto que incluya instrumentos para incentivar el desarrollo sostenible en todas sus dimensiones y que trace la ruta del proceso de descolonización. El mismo debe también contribuir a quebrar progresivamente la dependencia que tenemos del gobierno federal eliminando las actuales barreras que la condición colonial genera. Algunas de ellas pueden erradicarse rápidamente con decisiones administrativas o del Congreso y esperamos que usted pueda incluirlas en su proyecto. Otras, requieren la plena descolonización.

No tengo dudas de que la sociedad puertorriqueña tiene una resiliencia admirable y un caudal de recursos para reponerse de esta crisis. Usted conoció algunos de los centenares de luchadores sociales que trabajan día a día para que nuestras familias puedan tener una vida digna, sana y productiva. La mayoría de esos proyectos se gestan a contracorriente y sus líderes han sido considerados subversivos por los poderes locales y estadounidenses. Muchos han sufrido fichaje policial, exilio, marginación política, discriminación y hasta largos períodos de cárcel, como Oscar López. Por eso, es hora de hacer justicia a Puerto Rico.

Agradeciendo su empatía con nuestras luchas por la dignidad individual y colectiva, le saluda

Solidariamente, Marcia Rivera

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