Eduardo A. Lugo Hernández

Tribuna Invitada

Por Eduardo A. Lugo Hernández
💬 0

Carta a la niñez y juventud de Puerto Rico

Querida niñez, querido joven, me disculpo contigo a nombre mío y de los otros adultos del país. Desde tu niñez has escuchado a los adultos decir que eras el futuro de Puerto Rico. Sin entenderlo, esta frase romántica colocaba una inmensa responsabilidad en tus hombros.

Te depositamos la responsabilidad de sostener y desarrollar un país que lleva cientos de años de dependencia colonial. Un país que experimenta altos niveles de violencia de todos tipos y donde las personas cada día se sienten más inseguras. Una isla sumida en una crisis económica que muchos consideran fue generada por décadas de corrupción. La corrupción que es la peor de las violencias que experimentamos porque saquea el bienestar económico de muchos para enriquecer a pocos. La corrupción que se ha incrustado en nuestra fibra moral, sin la indignación de aquellos que se proclaman defensores de la misma.

Te toca ser el futuro de un país dividido por el prejuicio y que no ha aprendido a amar al prójimo sin exigirle que piense y actúe como el. Te toca ser el futuro de un país que se sume en pobreza y desigualdad. Un país dónde todos los años tus escuelas no están listas porque no se ha priorizado tu educación. Te toca levantar un país que le apasiona la política partidista y defiende sus colores, no importando las décadas de incompetencia y corrupción.

Es irónico. De niño eras el futuro, de joven eres un problema. Te llamamos y te pensamos incompetente, desinteresado, apático. Te decimos que tu generación está perdida, sin darnos cuenta que a la nuestra le decían lo mismo. Si te agencias como ciudadano y luchas por tus derechos, te insultamos.

Te consideramos vago, que quieres perder el tiempo, que lo que haces es drogarte e ir a la playa. Si das una opinión que va en contra de la visión prevaleciente pensamos que eres manipulado por adultos con agendas específicas. No, no pensamos que puedas pensar por ti mismo. Es imposible que tengas criterio propio. Es imposible que tengas pensamiento crítico. Bueno, honestamente es un milagro si lo tienes porque te educamos para obedecer y no para pensar.

¿Sabes que es lo peor de todo? Que es nuestra responsabilidad. Nunca te enseñamos a pensar por ti mismo. Desde pequeño te llevamos a la iglesia y te adoctrinamos para que creyeras como nosotros. Te enseñamos que el partido político de papi, mami o los abuelos era lo mejor del mundo y que cuando fueras grande votarías por ellos. Tratamos de protegerte de los problemas de la familia y de la sociedad porque no queríamos dañar tu inocencia. No te permitimos aportar a la solución de los problemas porque eso no es de niños. Nunca te enseñamos a ser ciudadano. Te sometimos al silencio. ¿Y ahora? Ahora queremos que pienses, que te involucres, que asumas posiciones, que contribuyas de manera activa a tu comunidad, a tu país.

Me disculpo contigo desde lo más profundo de mi corazón. Me disculpo porque te voy a entregar unpaís para que lo levantes de uno de los lugares más difíciles de su historia, sin haberte provisto con las herramientas para hacerlo. Me disculpo por no haber entendido que el respeto que te exigía no debió traducirse en silencio. Debí haberte escuchado en todos los lugares donde te involucrabas. Debí haberte incluido en las decisiones familiares y escolares. Debí haberte permitido pensar por ti mismo en vez de imponerte mis visiones.

Espero que a pesar de esto tomes el país y lo transformes en lo que nosotros hemos sido incapaz. No sigas nuestros pasos. Cuestiona nuestros prejuicios. Aprende de nuestros errores y crea algo nuevo. De seguro no lo veré, pero se que eres capaz de hacerlo. Te deseo lo mejor. 

Otras columnas de Eduardo A. Lugo Hernández

💬Ver 0 comentarios