Kenneth Romero Cruz

Tribuna Invitada

Por Kenneth Romero Cruz
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Carta al presidente Donald Trump

Le escribo en representación de más de 400 legisladores estatales latinos de los 50 estados, Puerto Rico e Islas Vírgenes Estadounidenses, para proveerle varias recomendaciones que, a nuestro entender, mejorarían la respuesta federal a la crisis humanitaria que se vive luego del paso del Huracán María.

Entendemos que los retos logísticos son complicados. Los medios han reportado que hay 10,000 furgones llenos de agua, comida y medicinas en los muelles de San Juan, desde hace más de una semana. Muchos camioneros fueron víctimas de María, mientras que otros viven en municipios hoy desconectados del resto de la isla y no pueden manejar sus camiones e ir a trabajar. Esta es una oportunidad para que usted, como Comandante en Jefe, envíe brigadas de acción que puedan repartir de inmediato la ayuda humanitaria que necesita la gente.

Elogiamos su decisión de firmar la moratoria de 180 días del pago de pareo de fondos locales para recibir asistencia de emergencia en Puerto Rico. Dado que esta crisis se prevé que dure meses, sino años, le solicitamos que extienda esa moratoria a todas las agencias federales por un mínimo de un año, o hasta que se resuelva la crisis.

De la misma forma, aplaudimos que haya revertido la decisión del Departamento de Seguridad Nacional de no conceder una moratoria a la Ley Jones, o Ley de Cabotaje. Sin embargo, diez días no son suficientes. Esta crisis requiere una capacidad extraordinaria de recursos para suplir todo lo que necesita Puerto Rico para levantarse en un término aceptable. Los intereses humanitarios deben estar siempre por encima de cualesquiera intereses comerciales y, por eso, la exención a la Ley Jones debe ser, por lo menos, de un año.

Además, le solicitamos que inste a los líderes del Congreso a que aprueben las asignaciones de fondos de emergencia suplementaria, tan necesarias para Puerto Rico y las Islas Vírgenes. Si bien apoyamos la asignación de fondos para las víctimas de los Huracanes Harvey e Irma, en Texas y Florida, el impacto de María fue muchísimo más catastrófico. En Puerto Rico, los estimados iniciales rondan en los $70 billones. Peor aún, las distancias por aire y mar, como usted mismo ha reconocido en sinnúmero de ocasiones, dificultan exponencialmente allegar con rapidez todos los recursos y apoyo técnico que se necesitan.

Solicitamos que dicha asignación presupuestaria financie en su totalidad las necesidades más inmediatas e invierta a largo plazo en una nueva infraestructura, tanto eléctrica como vial, a través del Programa de Recuperación de Desastres para Desarrollo Comunitario (CDBG). Hace falta, además, incluir a Puerto Rico en los programas federales de crédito tributario por hijos (CTC) y por ingresos devengados (EITC) para acelerar la recuperación. Más importante aún, dicha asignación debe proveer de manera equitativa lo recursos de salud que necesita el Pueblo de Puerto Rico. Por ende, resulta imperativo que el Congreso legisle, y usted firme, una serie de medidas que incluyan las herramientas económicas que necesita Puerto Rico para levantarse luego de una recesión económica de años, que ya venía deteriorando los cimientos que el Huracán María terminó de destruir.

Por eso Puerto Rico necesita un Plan Marshall. Al igual que luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos reconstruyó a Europa, Puerto Rico hoy día ha quedado diezmado como una zona de guerra y necesita un plan integral de reconstrucción. Con 95% del país sin electricidad, 55% de la gente sin agua potable y 80% de las telecomunicaciones desconectadas, Puerto Rico no va a poder recuperarse de este desastre si el gobierno federal no invierte los recursos necesarios para sacar a la Isla de esta crisis. Un nuevo Plan Marshall, que modernice nuestra infraestructura, que fortalezca las industrias, que elimine la reglamentación onerosa, que promueva la productividad, que remueva las barreras comerciales, que no menoscabe al sector obrero y que fortalezca nuestros derechos civiles, es el único camino a la verdadera reconstrucción.

Señor Presidente, el Pueblo de Puerto Rico es un pueblo luchador, solidario y resiliente. Con el apoyo de su Administración y del Congreso, el liderato del Gobernador y los 78 alcaldes, y la convergencia bipartita en la Asamblea Legislativa, los puertorriqueños saldremos adelante. Se lo aseguro.

Respetuosamente,

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