Jesús Manuel Ortiz

Tribuna Invitada

Por Jesús Manuel Ortiz
💬 0

Carta al próximo presidente del PPD

El Partido Popular Democrático (PPD) ha dado grandes luchas por Puerto Rico. Lo ha hecho desde su misma fundación en 1938 cuando recogió las preocupaciones y los dolores de los campesinos olvidados y los convirtió en su razón de existir.

De ahí emanó su gran poder; lograr ser el vehículo que posponía los intereses individuales para lograr las aspiraciones de un pueblo en tiempos de crisis, precariedad, injusticia y desigualdad. Han pasado 79 años desde que aquel movimiento nació, se desarrolló y transformó la vida de mucha gente. Aquellos tiempos, aunque distintos, guardan muchas similitudes con los vientos de crisis, de transformaciones, de lucha, de incertidumbre y sin duda de desigualdades sociales que vivimos hoy.

Como puertorriqueño y como popular levanto mi voz con respeto, pero con firmeza para dejar claro qué partido es el que entiendo mi país necesita. Puerto Rico necesita un Partido Popular dispuesto a romper con el miedo y la timidez. Necesita un PPD que defienda con valentía la producción local y encamine una agenda agresiva para ello, pues al fin y al cabo es pieza clave para la recuperación.

No necesariamente en la agricultura del cañaveral como en 1938, sino en la que tiene la capacidad de cautivar a nuestros jóvenes agricultores con nuevas técnicas de calidad, cultivo y distribución. No necesariamente mediante las construcciones gigantes y extraordinarias de antaño que ya no podemos mantener, mas sí en la restauración de viviendas y de nuestros cascos urbanos para atender a nuestra creciente población de viejos que apenas tienen recursos para vivir, porque ni siquiera pueden pagar sus medicamentos.

Necesitamos un PPD que le dé paso al nuevo empresario, a la nube y a la innovación, a la oficina que no necesita la estructura a la que estamos acostumbrados, sino flexibilidad para crear. Un PPD que entienda que hay luchas sociales que dar para transformar las aspiraciones de los niños de educación especial y sus padres, las de miles que aún son discriminados por distintas razones, las de las mujeres que sufren el maltrato y hasta la muerte, las de las comunidades sin agua ni esperanza, las de los pensionados que ven esfumarse los ahorros de su vida y las de muchos otros que viven en la pobreza. Necesitamos un PPD que recuerde que somos el producto de aquel Partido Liberal que decidió al final de la década de 1930 comenzar a llamarse Popular.

Amigos y amigas: necesitamos un PPD que entienda el empuje demoledor de los jóvenes y la importancia de promover nuevos líderes para tomar el batón y recorrer el nuevo tramo. Que entiendan las nuevas formas de comunicación y quién es la audiencia que está escuchando. Que entienda que la disciplina y el compromiso van por encima de la primera plana del próximo día; y que nada mejor que zanjar nuestras diferencias con diálogo y disposición de ceder en algo en aras de poder avanzar.

Como decía Muñoz Marín: “Nada de controles personales”. Un PPD que entienda que el Estado Libre Asociado será, como ya una vez sucedió, lo que queramos que sea, siempre y cuando trabajemos unidos con intención genuina de adelantar la causa colectiva que al fin y al cabo fue su meta principal.

Un PPD que entienda que el ELA ha sido el vehículo que nos ha traído hasta aquí y que aún con los problemas que enfrenta; no debemos permitir que sus enemigos borren sus avances y su potencial de desarrollo con dignidad. Necesitamos un PPD que impulse un nuevo modelo de autonomía política que responda a los retos presentes y subsane los cuestionamientos de legitimidad. Tenemos que dejar de convertir en “moda” el verbo dirigido contra la fórmula que ha permitido que muchos como yo, tengamos oportunidad de superarnos y llegar a donde queramos, sin tener que depender de una familia bien acomodada.

Un PPD cuyo liderato pueda, en una sola voz, presentar principios básicos sobre nuestra aspiración en torno a la futura condición política de Puerto Rico. Y que lo hagamos sin necesidad de crear un monstruo de dos cabezas que al final del camino será utilizado como excusa por los enemigos del ELA para adelantar sus propias causas.

Popular, necesitamos a un presidente o presidenta que entienda bien la encrucijada histórica que vive el país y lo que eso requiere de nuestro partido. Que escuche, motive y movilice rápido a su base para comenzar temprano el trabajo político que se tiene que hacer en cada rincón de Puerto Rico. Que reclute a los soldados necesarios para recorrer la ruta que nos espera, y que ayude al país a enfrentar los retos que se acercan. Necesitamos más que nunca abrir paso a todos y todas y poner manos a la obra.

Necesitamos que ese o esa líder, ame a este partido más que a cualquier aspiración personal. No se trata de coartar su derecho a optar por una posición más adelante, sino de que a la hora de decidir por lo que conviene más al partido o a su aspiración, decida por lo primero. Necesitamos un PPD que vuelva a creer, como Muñoz Rivera, que la fuerza está en el País. Necesitamos un PPD que como Muñoz Marín, entienda que la Pava sigue representando el alma de este pueblo. ¡A trabajar populares, a trabajar!

Otras columnas de Jesús Manuel Ortiz

💬Ver 0 comentarios