John A. Regis

Tribuna Invitada

Por John A. Regis
💬 0

¿Celebrando el ELA?

Hoy se cumplen 66 años del establecimiento del Estado Libre Asociado (ELA). Luego de las recientes decisiones del Tribunal Supremo en los casos de Puerto Rico vs. Sánchez-Valle y Puerto Rico vs. Franklin California Tax Free Trust, al igual que la imposición de la Junta de Control fiscal, y muchas de las recientes decisiones de los tribunales, muchos líderes de varios partidos políticos anuncian y celebran la desaparición total del Estado Libre Asociado. 

Esto es totalmente falso. El ELA vive hoy igual que en el 25 de julio 1952 cuando este fue creado por la Ley 600, básicamente autorizando al gobierno de Puerto Rico a redactar su propia constitución. Autoriza al gobierno local con el poder de administrar su gobierno, bajo los poderes plenarios del Congreso federal.  Nada ha cambiado. 

¿Luego de 66 años qué celebramos? ¿En qué hemos fallado? Hemos fallado en dos áreas principales.

La primera es que el modelo económico permitido bajo el ELA ya no trabaja. La mejor prueba de esto es que hoy nos encontramos en una crisis fiscal, una bancarrota que obligó a imponer una junta de control para ayudarnos a corregir la crisis. El ELA se ha nutrido de estrategias de incentivos contributivos a corporaciones foráneas que crean un número de empleos, gastan cantidades moderadas en la isla, pero se llevan todas las ganancias y riquezas. No invierten nada en nuestra economía. 

El mundo de hoy, luego de la globalización, luego de NAFTA, CAFTA, y otros tratados internacionales, es muy distinto al mundo de los años cincuenta del siglo pasado. Lo que posiblemente funcionó en los años sesenta, setenta y ochenta, ya no funciona en el mundo de hoy. 

Pero la falla mayor del ELA ha sido la falta de los líderes estadolibristas en reconocer que la Constitución de los Estados Unidos es suprema en la isla y que nuestro estatus político tiene que ser conforme con la Constitución que nos gobierna. La Constitución americana reconoce los estados federados, los países independientes y los territorios sujetos a la Cláusula Territorial. El Artículo IV, Sección 3, de la Clausula 2 de la Constitución lee así: “El congreso tendrá la facultad para disponer y formular todos los reglamentos y reglas necesarias con respecto al territorio y otros bienes que pertenezcan a los Estados Unidos”.   

Luego del establecimiento del ELA en 1952, y a través de los años, líderes políticos comenzaron a fantasear y predicar una inexistente e insostenible soberanía.  Nada en la Ley 600 remotamente justificaba una soberanía propia. Por 66 años estos líderes han estado predicando fórmulas de estatus que no son posibles bajo la Constitución americana. Con estas falsedades han mantenido un pueblo esperanzado en un estatus inconstitucional e imposible. A pesar de que estas ideas de soberanía y pactos bilaterales han sido rechazados desde el principio, lideres estadolibristas continuaban impulsando lo imposible.

En 1959 se aprobó la Resolución Conjunta #2 que propone mayor soberanía al ELA. Esta resolución dio pie a que en el Congreso Federal se propusiera el proyecto HR-5426, conocido como el Proyecto Fernos-Murray que pretendía establecer unos “Artículos de Asociación Permanente”. El proyecto fue rechazado por el Congreso. 

Otra vez, en 1963, se presentó el proyecto “Aspinal”, el cual solicitaba que el Congreso de los Estados Unidos expresara la forma en que estaba dispuesto a acordar nuevas modificaciones al ELA. Este proyecto también fue rechazado por el Congreso.     

En el Pronunciamiento de Aguas Buenas en 1970 el Partido Popular respaldó “La autonomía en libre asociación con los Estados Unidos”, que mantiene una posición de una comunidad con una autonomía absoluta mediante un convenio, con los Estados Unidos. Nada de esto era posible. 

En 1979, la Nueva Tesis de Rafael Hernandez Colon enfatizó lograr una mayor autonomía individual y colectiva y desarrollar, expandir y ampliar la personalidad y la autonomía del ELA.   Nada de esto era posible. 

Muchos discursos de numerosos líderes mencionan el ELA soberano. A veces nos cuestionamos si estos líderes en verdad entienden el término que comunican.      

A través de los años se utilizaban términos como pacto bilateral, libre asociación, asociación permanente, soberanía propia a tal magnitud que, por su continua repetición, los mismos líderes políticos y mucho más sus fanáticos seguidores, llegaron a creer que esto era la realidad.

Todavía hoy, líderes estadolibristas anuncian su aspiración a convencer el gobierno federal de que puede haber un estatus “hecho para Puerto Rico”. Nada va a cambiar. Ya basta de mantener a un electorado preso con esperanzas de algo imposible. 

Nadie debió sorprenderse de los resultados de las decisiones del Supremo, en torno a la autoridad del Congreso de establecer la Junta, o de una soberanía totalmente inexistente. La Ley 600 y la Constitución de los Estados Unidos son muy claras. La soberanía propia no existe. El pacto bilateral tampoco. Es increíble como abogados y expertos en leyes puedan todavía entretener estas absurdas ideas. 

El ELA continúa en igual condición que en 1952 como un territorio no incorporado. Lo que sí ha cambiado es que se desenmascaró la percepción errónea de una soberanía y un pacto bilateral que no existe, nunca existió y jamás existirá bajo el ELA. 

Lo lamentable de esto es que por sesenta y seis años bajo este engaño hemos perdido un valioso tiempo y considerable energía para crear un Puerto Rico mejor. Perdimos tiempo legislando para conformar o forzar todo a un estatus imposible e inexistente. Esta inútil politiquería y guerra de estatus nos ha afectado en todo sentido, desde nuestro desarrollo económico, las finanzas personales y gubernamentales, hasta en nuestra seguridad y calidad de vida. 

Otras columnas de John A. Regis

martes, 4 de septiembre de 2018

El legado de McCain

John A. Regis, presidente de Puerto Rico-USA Foundation, destaca las contribuciones del fallecido senador republicano

💬Ver 0 comentarios