Brenda Torres

Tribuna Invitada

Por Brenda Torres
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Ciclón María: hora de convertir los datos en acción

Cuando escuché el pronóstico de la llegada del huracán María a Puerto Rico me dio la impresión de escuchar un informe del Concilio de Cambio Climático de Puerto Rico.

El Concilio de Cambio Climático tiene como misión generar informes científicos sobre el impacto actual y potencial que tiene el cambio climático en las personas que viven en comunidades vulnerables, infraestructura, ecosistemas y las poblaciones de vida silvestre. Sus informes suelen ser altamente técnicos y poco atractivos para el público en general. Sin embargo, la noticia sobre el huracán María llevaba el nombre de cambio climático por todas partes.

Al describir el fenómeno atmosférico como uno feroz que le seguía el paso a otro históricamente intenso, ganando fuerzas por las aguas cálidas del Mar Caribe y amenazando con inundar las costas por el alza en el oleaje, no me quedó otra cosa que concluir que lo que escuchaba era la afirmación de que ya vivimos el nuevo clima hostil del que se comentaba desde hace décadas. Esta vez eran reporteros los que presentaban este informe de manera natural. Finalmente, el cambio climático era un asunto relevante para todos.

Sin embargo, previo a la amenaza del huracán Irma y a la llegada del huracán María, los datos científicos que reflejaban este posible impacto, nunca fueron traducidos a un idioma común. No ha habido en Puerto Rico una campaña intencionada para que fuesen considerados estos datos a la hora de generar políticas públicas que incentiven prevención y adaptación; que detengan el desarrollo de todo proyecto en zonas vulnerables, ni que logren la operación de plantas de generación de electricidad por medios de recursos renovables.

La falta de traducción de los resultados de estudios científicos sobre el cambio climático y su inminente impacto a nuestro entorno fue un grave error. Ante esta información debemos levantar la voz de alerta hasta lograr la acción hacia la adaptación y prevención. Es necesario que en Puerto Rico hagamos una transición de la academia a la acción; que desarrollemos política pública con esta información; que colaboremos con todo sector y que, de una vez y por todas, no dejemos que las agendas políticas dirijan las riendas de nuestro país, las riendas de nuestro futuro.

En la ruta hacia la reconstrucción es importante que tomemos en cuenta la huella de destrucción e impacto que dejó el huracán María. Dentro de la desgracia que vivimos tenemos esto a nuestro favor, una idea bastante clara de áreas no aptas para desarrollos y deficiencias en nuestra infraestructura. Mantener este impacto en nuestra mente es importante a la hora de proponer medidas de redesarrollo.

Sugiero incorporar en los modelos de reconstrucción, no solo los estudios de científicos climáticos sino la seguridad alimentaria, el transporte alterno y el transporte colectivo, el desarrollo de energía renovable y los recursos naturales como activos del desarrollo económico. Solo así promoveremos oportunidades para levantarnos aun más fortalecidos de lo que estábamos como Isla del Encanto.

Todos somos parte de esta ambiciosa agenda de país que tenemos por delante luego del huracán María. No es costo-efectivo trabajar con agendas independientes, obviando la realidad. Les aseguro que al final del camino nos vamos a encontrar cara a cara y no nos quedará de otra que aceptar que nuestros científicos tenían razón: la amenaza ante el cambio climático para Puerto Rico es real y ya estamos viviendo su impacto severo. Considerar el cambio climático en estos momentos es un asunto de vida o muerte.

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