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Científico boricua busca opciones para personas con traumas en cordón espinal

Por Coriness Piñeyro Ruiz

Candidata Doctoral del Recinto de Ciencias Médicas 

En Estados Unidos, anualmente ocurren cerca de 17,700 nuevos casos de lesiones a la médula espinal, mejor conocido como cordón espinal. Las causas más comunes son: accidentes automovilísticos (38%); caídas (31%); violencia (14%), por ejemplo, una herida de bala; y accidentes deportivos (9%).  Un cambio drástico en un abrir y cerrar de ojos, de una vida productiva a una vida confinada a una silla de ruedas o a la cama.  Lamentablemente, en Puerto Rico, ejemplos como estos sobran. 

El cordón o medula espinal es un cilindro largo que se encuentra dentro de la columna vertebral y forma parte del sistema nervioso central. Principalmente se compone de células que llevan o traen información sensorial y motora. Esto permite sentir una caricia, dolor, picazón, o llevar a cabo una acción como caminar o agarrar algo. Todas estas funciones se podrían ver afectadas por debajo de donde ocurre la lesión. Por ejemplo, una lesión en la parte baja de la espalda afectaría tus funciones sensoriales y motoras desde la barriga hasta los pies, en comparación con una lesión en el área del cuello, donde perderías tus funciones sensoriales y motoras desde el cuello hasta los pies. Desafortunadamente, la condición generada por este tipo de trauma aún no tiene cura.

El Dr. Jorge Miranda González, catedrático del Departamento de Fisiología del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, estudia la sobrevivencia y regeneración de las células en el cordón espinal después de un trauma. El estudio lo hace debido a la necesidad de comenzar un tratamiento rápido y efectivo después de una lesión, con la meta de evitar el deterioro progresivo de esta condición. 

Dr. Jorge Miranda González

El amor por la ciencia para el Dr. Miranda comenzó desde muy pequeño. El doctor nos cuenta que quería saber el porqué, el cómo, o el cuándo de las cosas, y vio en la investigación científica un reto para el saber del conocimiento. Por eso realizó un bachillerato en Biología en el Recinto de Río Piedras de la UPR, donde también completó una Maestría en Biología con énfasis en Celular Molecular. Luego, el Dr. Miranda realizó un doctorado (Ph.D.) en Neurociencia en la Escuela de Medicina de Baylor en Houston, Texas. El doctor continuó su entrenamiento postdoctoral en la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami en el Proyecto de Cura de Parálisis, donde se enfocó en la regeneración de cordón espinal, específicamente estudiando los mecanismos celulares y moleculares que se producen después de una lesión.  

Con el pasar de los años, la curiosidad científica del Dr. Miranda lo ha llevado a preguntar; ¿se podría usar la función del sistema endocrino (hormonas) para reducir o eliminar los daños después de una lesión? Para esto, se ha concentrado en estudiar los posibles efectos moduladores de estrógeno, una hormona sexual que regula la supervivencia, el ciclo y la división celular. Para contestar su pregunta, el laboratorio del doctor utiliza el fármaco Tamoxifeno, el cual es un modulador selectivo de estrógeno. Utilizando Tamoxifeno dentro de una ventana terapéutica de 24 horas después de una lesión, han encontrado que el Tamoxifeno ayuda de manera significativa a recuperar el movimiento locomotor en roedores de laboratorio. Además, ayuda a disminuir el dolor generado luego del trauma, a preservar la materia blanca, y a disminuir la degeneración de tejido nervioso y muerte celular.   

Actualmente, la investigación del Dr. Miranda y su equipo busca descubrir cuáles son los eventos moleculares y celulares modulados por estrógeno después de una lesión y explicar la diferencia en la respuesta entre animales machos y hembras. El Dr. Miranda nos comenta que: “Como meta, quisiera que se considerara el uso de Tamoxifeno, un fármaco disponible, económico y aprobado por la FDA, como tratamiento inicial después de una lesión al cordón espinal. Tamoxifeno, como primera línea de tratamiento, podría ayudar a reducir los daños que ocurren inmediatamente después de una lesión, ya que generalmente un paciente comienza a recibir tratamiento semanas o hasta meses después de un trauma (como lo son terapias físicas), y ya para este momento han ocurrido un sin número de eventos de donde no se puede volver para atrás. Todavía faltan muchos experimentos para lograr esto, pero entre lo que se investiga en el Recinto de Ciencias Médicas y lo que otros científicos hacen alrededor del mundo, el tratamiento para esta condición incurable se va a desarrollar”.  

El Dr. Miranda y su equipo de estudiantes investigadores están haciendo una gran contribución científica desde Puerto Rico en su búsqueda por respuestas ante los daños, hasta ahora irreversibles, al cordón espinal.

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