Mari Mari Narvaéz

Buscapié

Por Mari Mari Narvaéz
💬 0

Ciudadanos americanos de cartón

La invocación de una muy vilipendiada ciudadanía americana se multiplica en estos tiempos catastróficos. Hasta uno que otro revoltoso evoca con despecho el maltrato político al que es sometido por vía de su ciudadanía americana de quinta categoría. Son montones los ofendidos por la forma cruel, despectiva, desentendida y sin sentido de urgencia con que nos han tratado los dones del norte.

Con ese sonsonete de fondo, yo hasta respetaría a muchos estadistas que de verdad se bebieron el cool aid de la igualdad política, si al menos fueran dignos de exigirles respeto a los funcionarios yanquis. Pero los estadistas de hoy día son unos colonizados más jarcorosos que los siempre inapetentes estadolibristas.

Cualquier americano (hasta el universalmente abominado Trump) los inspira a dar rodilla. Jamás se atreven a ponerlos en su lugar, mucho menos a confrontarlos. Aunque aquí se pasen la catástrofe entera llorando por el terrible discrimen que sufren como ciudadanos americanos de cartón, a la hora de los tomates corren a hacer fila para servirles de marionetas a sus amos rubios.

Durante la gran pesadilla que hemos vivido como país en los últimos meses, ninguno ha sido capaz de mínimamente lanzarles un “Don’t push it!”, que creo es lo más revolucionario que ha hecho un estadista en los últimos 30 años y duró lo que un suspiro.

Invito a los miles de “ciudadanos americanos” con mancha de plátano que se sienten ofendidos, a que recuerden que hay una salida a este sufrimiento extremo. Todas las personas nacidas en este país somos ciudadanas puertorriqueñas desde mucho antes de este embeleco impuesto que fue la ciudadanía americana. Todas tenemos doble ciudadanía. No lo digo yo, lo dice el Tribunal Supremo. Ustedes lloran una ciudadanía muy cuestionable y ambigua, que se les escapa constantemente como arena entre los dedos. ¿No creen que es buen momento para preguntarse qué pasaría si invocaran la única ciudadanía que sí nos pertenece, la que podríamos desarrollar y construir a nuestro modo y correspondencia, incluso en abierta, efusiva y más o menos igualitaria amistad con los yanquis de su vida?

Otras columnas de Mari Mari Narvaéz

💬Ver 0 comentarios