Jon Borschow

Punto de vista

Por Jon Borschow
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Cómo conquistar el coronavirus en Puerto Rico

La situación de la pandemia en Puerto Rico no es idéntica a la de los Estados Unidos continentales o Europa. Sí, es el mismo virus, somos los mismos seres humanos, tenemos la misma situación que toda civilización moderna que enfrenta el virus y nos tienen que preocupar las mismas limitaciones de capacidad en nuestros sistemas de salud. 

Pero Puerto Rico tiene una diferencia que nos aventaja versus otras partes del mundo, y que los muy acertados científicos y epidemiólogos continentales no necesariamente están tomando en cuenta en los modelos que están creando. Puerto Rico es una isla, y no se puede llegar a ella que no sea por mar o por aire.

En New Jersey y en Connecticut, la población se infecta con el virus que viene de Nueva York, y el virus se puede mover a cualquier parte del continente, no solo por vía aérea, sino hasta en un automóvil. Ausente un cierre total del continente, lo más que se puede aspirar es a “flatten the curve”, o sea, hacer más lento el contagio para que el sistema de salud no se colapse y la gente no se muera por falta de atención médica. Por esa realidad, el continente va a estar viendo infecciones del virus hasta que casi no haya a quien contagiar, o hasta que llegue una vacuna.      

La temprana decisión del gobierno en Puerto Rico de imponer un cierre al país ha sido importante para reducir dramáticamente la transmisión del coronavirus. Ya el riesgo de abrumar al sistema de salud está muy reducido. De hecho, nuestros hospitales están casi vacíos porque no están aceptando casos electivos y mucha gente no quiere acudir a un hospital por miedo al coronavirus. 

Pero quizás por dejarnos llevar por los modelos continentales no nos hemos dado cuenta de que en Puerto Rico tenemos una oportunidad mucho más allá de “flatten the curve”. Podemos extirpar el virus porque, contrario a comunidades en el continente, podemos evitar que llegue más virus de afuera. Por eso ha sido tan urgente completar la implementación de una Frontera Biológica en el aeropuerto haciéndole pruebas de coronavirus a todos los que lleguen.  

Ya ayer el gobierno anunció que va a hacer pruebas rápidas en el aeropuerto – otra movida muy adelantada al resto del mundo – a todos los pasajeros que lleguen y a implementar los controles y procesos necesarios para asegurar que las personas infectadas no crean un riesgo para nosotros. El costo de hacerlo es ínfimo comparado con el impacto extraordinario en nuestra economía. 

Ahora hay que hablar del “lockdown”. No puede continuar indefinidamente pero tampoco se puede levantar de un día para otro. Se tiene que llevar a cabo por etapas. Una guía de cómo proceder comienza observando lo que ya se está haciendo con los servicios que actualmente están exentos del cierre.

Las organizaciones y empresas han estado modificado sus maneras de operar para maximizar la seguridad, tanto de sus empleados como de las personas que atienden. Establecen distanciamiento social dentro de sus espacios y sus procesos y requieren que toda persona que participe, empleado o cliente, utilice la protección necesaria, incluyendo como mínimo mascarillas y guantes, y proveyéndolas para aquellos que no la tengan. Necesitan implementar, con rigor y disciplina, con educación y orientación, procesos sanitarios e higiénicos bien diseñados que aseguren que el virus no se propague por contacto. 

Es necesario que las empresas reorganicen sus operaciones para maximizar los trabajos que las personas puedan hacer desde sus casas – ya esto está pasando, pero tiene que aumentar. Hay tanto potencial – la telemedicina, el telemercadeo y servicio al cliente, la banca electrónica son meramente algunos ejemplos. Las reuniones ya se están haciendo por Zoom y Team y Go To Meeting. 

Hay que asegurar que tanto las pequeñas empresas como las personas de bajo ingreso tengan acceso al internet desde sus establecimientos y hogares, para que las empresas puedan operar, para que las personas puedan trabajar desde la casa, y para que los niños puedan estudiar a distancia. En el mundo post-coronavirus el acceso básico al internet ya no puede ser un lujo sino un derecho esencial para todo ciudadano. 

Toda la sociedad tiene que tomar en cuenta y adoptar medidas especiales para proteger aquellas personas que estén en categorías de alto riesgo, no solamente personas de la tercera edad, sino cualquier persona que tenga alguna condición preexistente. Un estudio reciente en la Ciudad de Nueva York arrojó que mas del 97% de las muertes en la ciudad de Nueva York fueron personas con una o más condiciones preexistentes y menos del 3% de las muertes fueron personas perfectamente saludables. 

También hay indicios de que la severidad de la infección es afectada por cuán intensa y repetida sea la exposición al virus. Esto implica que las personas cuyos trabajos los exponen repetidamente a contacto cercano con personas potencialmente infectadas – ej. trabajadores de la salud y seguridad pública –no solamente necesitan la máxima protección sino un entrenamiento detallado en todas las prácticas necesarias. Igual, personas en categoría de alto riesgo se deben identificar y asignar a responsabilidades que minimicen su riesgo.

Uno de los mayores peligros para las personas en categorías de alto riesgo es la exposición al virus en la intimidad del hogar. Si un familiar sale a trabajar, o un niño a la escuela, puede contraer el virus e infectar al familiar de alto riesgo. Seguramente, hay que establecer protocolos y educación para evitar estas exposiciones. 

También hay que proveer opciones de aislamiento fuera del hogar, sea para las personas de alto riesgo o para las personas infectadas con que puedan estar en contacto. Esta intervención gubernamental es especialmente necesaria para las familias de bajo ingreso, que no cuenten con el espacio dentro del hogar para aislarse.

Hay que trabajar lo todo en paralelo. Las industrias y los sectores tienen que demostrar que son capaces de operar con seguridad en la era del coronavirus y el gobierno tiene que respaldar sus iniciativas permitiendo a estos sectores reabrir. Igual, el gobierno tiene que completar su estructura de salud pública para el seguimiento de los infectados y sus contactos, y para implementar una frontera biológica en el aeropuerto y eventualmente en los otros puertos, que sea robusta, sólida y eficiente, y que pueda manejar los millones de visitantes que van a querer llegar a nuestro maravilloso destino salubre. Pero la oportunidad para Puerto Rico es inmensa.

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