Angie Vázquez

Punto de vista

Por Angie Vázquez
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Cómo evitar la violencia

El padre de la teoría más importante del aprendizaje, Ivan Pavlov, quería que la ciencia explicara la naturaleza física de los seres vivos y la psicología del ser humano. Exigía que los investigadores no se conformaran con ser meros registradores de hechos sino analistas que debían penetrar en el misterio del origen de las cosas. Es su responsabilidad aportar soluciones derivadas de su conocimiento y trabajo. ¿Qué hacer, entonces, con el problema de la violencia? Se contra-ataca con educación y restructuración social.

El ser humano manifiesta extrema violencia con devastadores resultados. Conflictos bélicos amenazan la paz mundial. Centro y suramericanos sufren malignidades atroces en su cruzada migratoria. Matanzas siguen ocurriendo en Estados Unidos. La competencia armamentista y económica mundial continua desequilibrada y desregulada. Los corruptos boicotean y bloquean la paz. El criminal sigue rampante en la comisión de delitos. Todo es fuente de intranquilidad.

Donald Trump, por ejemplo, se ha encargado de exacerbar una violenta paranoia nacionalista en Estados Unidos declarando enemigos a muchos de sus aliados. El discurso del odio y la degradación ofensiva es la norma diaria de un gobierno que coloca su país en una posición cada vez más aislada. Declara a México abusador de los Estados Unidos, China les roba, los medios de noticias son enemigos del pueblo, la Unión Europea es enemiga comercial, Canadá y NAFTA les faltan el respeto y hasta declara enemigos a sus propios oficiales de gobierno cuando critican o renuncian. Estados Unidos es ahora la víctima del mundo y Trump el mártir liberador. Enemigos históricos, como Corea del Norte y Rusia, ahora son amigos porque le aman a él. ¿El mundo “al-verres”?

Somos capaces de crear hermosas ciudades y exquisitas culturas. Estamos habilitados para sentir las más sublimes y excelsas emociones; y aun así, no hemos podido evitar los brotes de violencia individual y social. ¿Concederemos razón a Sigmund Freud, padre del Psicoanálisis, cuando afirmaba que el ser humano estaba lleno de demonios inconscientes agresivos y auto-destructivos? Preferimos apostar a su positiva, y opuesta, idea cuando decía que las fortalezas nacen de las vulnerabilidades. Reconociendo esta dualidad, el filósofo Bertrand Russell concluía que lo creativo debía opacar lo destructivo.

¿Cómo ser creativos buscando soluciones? No se puede improvisar. Si no queremos ser víctimas de violencia, hay que reforzar la planificación de prevención efectiva. La angustia, decía el gestaltista Frederik Perls, es la brecha entre “el ahora” y “el después” y la violencia exacerba exponencialmente la inseguridad y la incertidumbre en ambos tiempos. Si la necesidad es la madre de la creatividad y la desigualdad el padre de la violencia, debemos preguntarnos como seres pensantes: ¿En qué mundo queremos vivir? ¿Queremos uno diferente? No sería la primera vez que la humanidad se propone realizar cambios radicales de progreso, superación y evolución. Es hora de tomar ese tipo de decisiones.

Es ineludible la misión social de desarrollar nuevos planes de prevención razonada y calculada contra la violencia. Necesitamos planificación cuidadosa y extensa, fuerza de carácter, buena disposición de acción y planes bien articulados para atajar las condiciones que, como el azúcar al cáncer, alimentan la violencia. Y ese es el primer gran obstáculo. La raíz de la violencia social se encuentra en problemas estructurales profundos relacionados con las condiciones de inequidad infrahumanas en las que viven muchos ciudadanos del mundo.

Si la pobreza (el hambre, la necesidad, la deficiencia y escasez) alimenta la violencia y la riqueza (el exceso descontrolado, desregulado y desequilibrado) las relaciones abusivas y la nefasta negación de derechos humanos, entonces, los dos extremos corrompen el espíritu de ciudadanos y países. Por tanto, erradicar o minimizar la desigualdad social es tarea de alta prioridad social en un mundo donde la separación entre pocos ricos y muchos pobres cada vez es mayor. Cuando una sociedad se lo propone puede mejorar implementando modelos comprehensivos responsables de justicia social. Países europeos se lo propusieron con éxito. ¿Por qué nosotros no?

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