Luis Balbino Arroyo

Tribuna Invitada

Por Luis Balbino Arroyo
💬 0

Cómo hacer funcionar la privatización

El anuncio del gobernador Ricardo Rosselló de que impulsará la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica ha sido recibido con reacciones emocionales por el país. La mayoría apoya la transformación radical del servicio eléctrico, movida por la insatisfacción con el servicio y los costos de la Autoridad. La minoría, que incluye a muchas personas relacionadas con la Autoridad y la conocen bien, ha reaccionado con horror al prospecto de que se entregue a manos privadas las propiedades y funciones del sistema eléctrico. Mi propósito es analizar de manera pensada como se llevaría a cabo una privatización exitosa.

La empresa privada tiene su mayor éxito cuando está sujeta a la libre competencia. Las empresas que pueden hacer dinero sobreviven; las que no, mueren. Si una empresa sube demasiados sus precios, otras empresas entran para competir con mejores precios y productos.

La energía eléctrica es lo que se conoce en economía como un monopolio natural. No es costo-efectivo tener muchos sistemas paralelos: nadie pensaría lógico tener dos o tres sets de postes por toda la isla, al cual se conectaría cada cual dependiendo de a qué compañía privada le compre. Tampoco tiene sentido tener 8 plantas de generación de energía cuando con 4 plantas es suficiente. A la vez, construir un sistema eléctrico nuevo no es barato ni fácil. Las entidades que ya cuentan con la infraestructura construida tendrían una ventaja enorme sobre un nuevo competidor que tratara de entrar. La libre empresa pura no funciona en la industria de la energía eléctrica.

El capitalismo se basa en la libre competencia, y en los monopolios naturales no existe plena libre competencia. Por tanto, en casi todos los lugares del mundo el gobierno interviene directamente para controlar o regular la industria eléctrica. Esto va desde que el gobierno genere y distribuya la electricidad, hasta que empresas privadas lo hagan bajo la supervisión de una entidad pública. Esa entidad pública vela por los precios y los servicios de las empresas privadas para asegurarse de que el costo sea lo menor posible compatible con el mantenimiento y la inversión necesaria para mantener la red funcionando.

La privatización es un concepto que el pueblo parece apoyar. Puede ser la mejor alternativa. La pregunta es: ¿podremos implementarla exitosamente?

En California la privatización mal diseñada causó un año de apagones y aumentos gigantescos de precio. En otros estados la experiencia ha sido muy buena. Todo depende de la manera en que se implemente la privatización.

Por ejemplo, tanto el PNP como el PPD (con algunas excepciones) se han expresado a favor de que la generación sea realizada por entidades privadas. La propuesta del gobernador de vender los terrenos de las plantas existentes para hacer plantas nuevas es meramente una extensión de algo que es política pública desdelos años 90: privatizar la generación. Donde habrá más controversia es en la privatización de la distribución de la energía eléctrica: en ese sistema de postes que lleva la electricidad desde la generación hasta el cliente.

¿Qué hace falta para que la privatización funcione? Un gobierno eficiente que regule bien la industria eléctrica. Puerto Rico se encaminaba en esa dirección con la creación de una Comisión de Energía en 2015. Pero el partidismo ocasionó que este gobierno destruyera la Comisión de Energía y le quitara toda su relevancia. El mismo partidismo y politiquería que consumió la AEE hoy consume la única entidad que podría asegurarse que la privatización funcione. Vemos los resultados en un gobierno que prometió que 95% de los clientes tendrían luz en diciembre de 2017 pero que todo indica lograrán en mayo de 2018.

Para que la privatización funcione tiene que haber un compromiso de despolitizar la función pública en la energía eléctrica. Si no, será más de lo mismo. Ese compromiso tiene que ser real y consensuado. Existe en otros lugares del mundo. No hay razón para que no exista aquí. Por ejemplo, puede dársele participación a la oposición política en la administración del sistema, tal y como se hace en el gobierno federal. Las agencias reguladoras federales le garantizan representación a las minorías políticas para dar un grado de continuidad y estabilidad.

A quien más le conviene que la privatización funcione es a Ricardo Rosselló. Si funciona, será un gran logro. Si no funciona, si el costo de la luz aumenta y el servicio eléctrico se deteriora, la privatización terminará siendo como la Junta de Control Fiscal: algo que la gente pedía a gritos, hasta que le empezó a costar dinero y servicios. El costo económico lo pagaremos nosotros. El costo político lo pagará el gobernador.

Otras columnas de Luis Balbino Arroyo

martes, 23 de enero de 2018

Cómo hacer funcionar la privatización

Luis Balbino Arroyo expresa que la privatización exitosa de la AEE dependerá de un gobierno eficiente que regule bien la industria eléctrica

💬Ver 0 comentarios