Manuel Martínez Maldonado

Punto de vista

Por Manuel Martínez Maldonado
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Cómo la cuarentena ayuda a mejorar el ambiente

Hace unos días el CEO de IQAir Glory, Dolphin Hammes le dijo a CBS News que, “hace un año a Los Ángeles se le clasificó como la ciudad con la peor calidad del aire en todo el país. Ahora, estamos viendo la mejor calidad del aire, no solo del país, sino del mundo”. “Ahora” se refiere a los tiempos de cuarentena. No es solo Los Ángeles, sino también Londres, Barcelona, Nueva York, Milán, Yakarta, Nueva Deli y Moscú. 

La NASA reveló que la contaminación por NO2 en Nueva York y otras áreas en el noreste de los Estados Unidos fue 30% menor en marzo de 2020, en comparación con el promedio mensual de 2015 a 2019. La mayor parte del NO2 proviene de vehículos que usan gasolina y de las centrales eléctricas. Puede exacerbar enfermedades respiratorias como el asma. También empeora los síntomas de quienes padecen afecciones pulmonares o cardíacas. Cuando una persona respira durante mucho tiempo bajos niveles de dióxido de nitrógeno, puede acabar padeciendo enfisema (que habitualmente la provoca el fumar) y que dificulta el suministro de oxígeno al cuerpo. Los asmáticos deben cuidarse especialmente de estar expuestos a estos gases que, además, debilitan la resistencia de los pulmones ante posibles infecciones. Ocurre una sensación de ahogo e irritación. En otras palabras, muchos de los síntomas de COVID-19 se empeoran con la presencia del gas en la atmósfera.

La contaminación del aire con CO2 también ha disminuido. Sin embargo, a pesar de la cuarentena, todavía se emiten gases de efecto invernadero. De hecho, el jefe de la División de Investigación del Medio Ambiente Atmosférico de la Organización Meteorológica Mundial dice que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera todavía están en niveles récord y se deben a la acumulación de CO2 en la atmósfera desde tiempos preindustriales. 

Además de los efectos beneficiosos sobre el ambiente y el calentamiento global, la baja contaminación atmosférica actual puede ayudar con la pandemia ya que existe la posibilidad de que COVID-19 sea transportado y permanezca viable en partículas de contaminación. Aunque no hay consenso científico sobre este tema, Alessandro Miani, presidente de la Sociedad Italiana de Medicina Ambiental, cree que es una teoría viable que, cuando las partículas están a cierta densidad y la contaminación atmosférica es alta, ese material puede considerarse una especie de autopista para la aceleración de la epidemia. 

Disminuir el uso de combustibles derivados del petróleo debe ser una meta de todos los países. Su control ayudaría a reducir el derretimiento de la capa de hielo ártico. Esa capa de hielo, como bien ha aclarado un editorial en la revista Science (14 de febrero de 2020), refleja la luz del sol y actúa como el aire acondicionado del globo. 

Por supuesto, no estoy diciendo que la cuarentena debe durar toda la vida. Lo que sí es un deber de todos los gobiernos es usar fuentes alternas de energía, mejorar el transporte en masa para que se generen menos vapores nocivos y proteger la fauna y flora, en particular los árboles que procesan el CO2. Debe estar al tope de la agenda cuando termine la cuarentena. 

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