Gladys Varela Agront

Punto de vista

Por Gladys Varela Agront
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Cómo la prueba de anticuerpos puede ayudarnos a reabrir la sociedad

La pandemia del COVID-19 ha dejado en claro la necesidad de buscar medidas para reabrir la sociedad minimizando el riesgo a una segunda ola de contagio. A más de un mes de la cuarentena, aún no vislumbramos su fin, pero si queremos reanudar los empleos necesitamos medir el estado de salud de nuestros ciudadanos. 

Existen dos pruebas distintas para COVID-19, las de detección viral y las de detección de anticuerpos. ¿Cuál es la diferencia entre ambas? Las pruebas rápidas determinan si alguien está contagiado con el virus. Estas pruebas identifican el material genético del virus en la saliva o mucosa de una persona. Un resultado positivo significa que la persona tiene el virus activo en su cuerpo. Hasta el momento, este es el único tipo de prueba que se está realizando en la isla.

Las pruebas de detección de anticuerpos identifican la presencia de anticuerpos en la sangre. Los anticuerpos son moléculas de defensa producidas por nuestro sistema inmunológico en respuesta a una infección. Estos anticuerpos, o inmunoglobulinas, se producen durante la infección y se mantienen en nuestro cuerpo luego que la infección ha mermado. Por lo tanto, identificar la presencia de un anticuerpo contra SARS-COVID-19 en una persona, significa que esta ya fue infectada con el virus y su cuerpo generó estas defensas. Actualmente, la FDA ha aprobado cuatro pruebas serológicas y se espera que se aprueben más. 

A diferencia de las pruebas rápidas, las pruebas de anticuerpo no están diseñadas para diagnosticar la enfermedad. Esto se debe a que, en la mayoría de las personas, los anticuerpos comienzan a detectarse en la sangre más de una semana después que los síntomas de COVID-19 han aparecido. Sin embargo, este tipo de prueba de anticuerpos permite identificar quiénes fueron infectados y no se enteraron (los famosos asintomáticos). Para efectos de salud pública, este tipo de prueba genera mucha información epidemiológica que nos permite conocer mejor cómo el virus está afectando a nuestra población y qué medidas alternas podemos crear para prevenir futuros contagios. 

Estas pruebas serológicas se pueden utilizar para determinar cuándo podemos terminar el distanciamiento social y regresar al trabajo, ya que al contabilizar quiénes tienen anticuerpos contra el coronavirus en la sociedad permiten calcular el riesgo de un futuro contagio. 

Según indica la Dra. Melanie Ott, investigadora del instituto Gladstone en San Francisco, California, “si se detecta que el 50% de la población contiene inmunidad hacia el coronavirus, el riesgo de la propagación del virus nuevamente es mucho más pequeño”. 

Dentro de poco, en Alemania se realizarán estas pruebas a la población y se otorgarán “certificados de inmunidad” a los ciudadanos que tengan anticuerpos contra el coronavirus para determinar el porciento de la población queexhibe inmunidad y así poder hacer la transición del aislamiento social hacia la reapertura social. 

Como país, no nos podemos quedar atrás. Por lo tanto, es recomendable que el gobierno de Puerto Rico comience a considerar hacer las pruebas de anticuerpos a la ciudadanía.

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