José G. García López

Punto de vista

Por José G. García López
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Cómo prevenir el despilfarro de fondos públicos municipales

El despilfarro de fondos públicos que han llevado a cabo por décadas varios municipios al construir proyectos emblemáticos sin sentido racional y económico requiere freno inmediato. 

Esta situación responde a la falta de un análisis científico en la toma de decisiones sobre el uso adecuado de fondos públicos. La disciplina económica tiene como eje central el estudio de cómo la sociedad, el gobierno y las empresas pueden maximizar el uso de los recursos productivos (capital, trabajo y tierra), que son escasos ante las necesidades ilimitadas existentes.

Partiendo de esta perspectiva, la teoría económica recomienda seguir el principio de eficiencia en el manejo de los recursos: siempre debemos contemplar que nuestras decisiones conllevan un sacrificio o costo de oportunidad. Es decir, si decidimos hacer un coliseo o acuario, debemos conocer que dejaremos de utilizar esos recursos para atender otros proyectos esenciales de infraestructura, vivienda o programas para combatir la pobreza.

Para poder instrumentar lo que nos dicta la disciplina económica y el concepto de la eficiencia, se recomienda el uso de la metodología de análisis costos – beneficio, desarrollado por el distinguido economista Otto Eckstein (1958). Por medio de este método se valoran los costos y los beneficios de los proyectos para obtener el beneficio neto. Este se obtiene por la diferencia entre los costos y beneficios. La idea es que podamos aplicar este método a todos los proyectos o alternativas que estamos considerando, para seleccionar aquel que rinda el mayor beneficio neto. El proyecto que obtenga el mayor beneficio neto será, no solo la alternativa más eficiente, sino la de mayor “rentabilidad social” para toda la sociedad, si se trata de un proyecto de inversión pública. Además, nos ayudará a priorizar los proyectos o programas propuestos, a fin de poder justificar de forma racional su inversión e incluirlo como parte de los gastos presupuestarios.

Hubo una época que en Puerto Rico los principales proyectos de inversión pública pasaban por este crisol técnico que realizaba la Junta de Planificación. En el gobierno federal y los estados, es una tradición de las agencias usar el análisis de costos y beneficios para evaluar la deseabilidad de los proyectos de inversión pública e infraestructura. Cabe indicar que la Ley Federal de Navegación de 1936 requiere que todos los proyectos de infraestructura de acueductos y agua se evalúen usando la técnica del análisis de costo-beneficios. Además, esta técnica ha sido esbozada por organismos internacionales como las Naciones Unidas y el Banco Mundial en todos sus proyectos.

Es hora ya que tanto el Gobierno de Puerto Rico como los municipios recurran al uso del método de análisis de costos y beneficios ante la crisis económica y fiscal que nos encontramos. Sugerimos que, tanto la Oficina de Asuntos Municipales como la Oficina del Contralor, tomen cartas en este asunto.

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