Carlos Delgado Altieri

Punto de vista

Por Carlos Delgado Altieri
💬 0

¿Cómo proteger a la UPR?

La educación es la herramienta más poderosa para combatir la desigualdad y la pobreza. Por lo tanto, la Universidad de Puerto Rico sería nuestra mayor herramienta para un desarrollo económico fuerte y sostenible. Sin embargo, la administración del PNP y la Junta de Supervisión Fiscal no lo han entendido así y continúan viendo a nuestra Alma Mater en la partida de gastos del Fondo General.

Un nuevo recorte de 71 millones de dólares, adicionales a los 331 millones en recortes previos, amenaza a nuestro primer centro docente con el cierre de recintos, un aumento en la matrícula a todos los niveles o, en el peor de los escenarios, ambas alternativas. Entonces ¿cómo protegemos la UPR?

Primero, debemos dejar establecido que el PPD siempre ha reconocido y defendido que la UPR no es un gasto sino una inversión. Estudios sobre el impacto socioeconómico de la Universidad de Puerto Rico han revelado que, a corto plazo, el sistema de la UPR impacta positivamente el volumen de empleos, los salarios de dichos empleos y los recaudos del estado. 

A largo plazo, el sistema de la UPR aporta mayor valor a nuestro capital humano, al cuidado de la salud (brindando facilidades médico-hospitalarias y educativas), a la creación de capital científico (dónde el 73% de la producción de conocimiento científico entre 1999 y 2014 es atribuido directamente al sistema), tecnológico y creativo e incrementa la base productiva en Puerto Rico. 

Por lo tanto, es fundamental darles un giro a los recintos de la UPR enfocándolos como custodios del conocimiento de nuestro país y polos de desarrollo económico de la región en donde se encuentran sus once recintos.

Segundo, allegamos más recursos al sistema de la UPR haciendo que la empresa privada y hasta el propio gobierno utilice y pague a la UPR por servicios que hoy son contratados externamente, estableciendo alianzas, por ejemplo, para la capacitación a empleados públicos y privados, el establecimiento de incubadoras de negocios para el desarrollo de pequeñas y medianas empresas, entre otros programas e iniciativas.

Resulta muy fácil tomar la decisión de cerrar recintos como los de Utuado, Humacao, Aguadilla o Cayey, desde la comodidad de un frío escritorio en Río Piedras. Sin embargo, su efecto sería en detrimento de nuestra educación pública y de la economía del país y de cada región donde ubican estos recintos.

Otras columnas de Carlos Delgado Altieri

💬Ver 0 comentarios