Marcel Castro Sitiriche

Tribuna Invitada

Por Marcel Castro Sitiriche
💬 0

Con amor para la AEE

Hay, al menos, tres tipos de relaciones que pudiéramos utilizar para establecer una visión del futuro energético para Puerto Rico: las saludables, las que no funcionan y las enfermizas.

Una relación enfermiza está basada en el “no te quiero, pero te necesito”. Puede que la gran mayoría del pueblo esté actualmente en este tipo de relación con la Autoridad de Energía Eléctrica.

Mientras, la relación que no funciona está basada en el “te quiero y te necesito”. La porción del pueblo que ha estado en este tipo de relación, probablemente ha sido grande. Por demasiado tiempo no hemos pagado el costo real de la energía por una razón: cuesta demasiados votos subirlo. Otra razón son los subsidios que, en su mayoría, sirven para atraer votos y son posibles gracias al endeudamiento gigante que tenemos. Pero, no es una relación estable y si nos hacen una propuesta de amor imposible, que en apariencia parezca un poco mejor, será bien fácil sentirnos atrapados en una relación enfermiza. Sería interesante estudiar el movimiento que hemos experimentado en las últimas décadas, de lo que no funciona a lo enfermizo.

Como contraparte, la relación saludable es la que está basada en el “te quiero, pero no te necesito”. Para poder llegar a esta relación hace falta un viaje en la imaginación y dar un salto al futuro en el cual pudiéramos tener un sistema eléctrico mediante el cual podamos vender y comprar la energía que produciremos desde nuestros techos y guardaremos en nuestras casas, en transacciones con vecinos, industrias y compañías.

En este tipo de relación, la AEE dejaría de ser ese centro comercial odioso al cual no tenemos otra opción que ir a comprar nuestra energía para convertirse en el mega pulguero en el que sacamos el máximo provecho a nuestra inversión de producción de energía casera. El costo de las baterías ha disminuido más rápido de lo que se proyectaba y los paneles fotovoltaicos son competitivos incluso si se les aplicara el 30% de cargo propuesto desde el norte.

Hay otro tipo de amor que pareciera arropar a toda la isla: está basado en el “no te quiero y no te necesito”. Pareciera que ya no necesitamos de la AEE, no porque vamos a tener nuestros paneles con baterías en las casas, sino porque ahora vamos a tener una nueva AEE que nos promete lo mejor de una competencia que hará que todo mejore aunque el costo por kWh se quede en los $0.20/kWh. Tenemos que tener cuidado con las ideas seductoras que queremos escuchar y que abundan en ciclos de cada cuatro años. No vaya a ser que botemos a la basura un “no te quiero” que nos pertenece por un “tampoco te quiero” que nos ahogue.

Tenemos que enfocarnos en forjar la relación saludable. Para eso necesitamos lograr que cada hogar tenga un mínimo de autonomía energética y que la AEE se transforme, profundamente, para adoptar un modelo de negocio del futuro basado en fuentes de energía renovable cada vez más baratas y un mercado de energía entre clientes. Yo no celebro días del amor ni de la amistad. Pero eso no evita que sueñe con el amor al que aspiro con la AEE.

Otras columnas de Marcel Castro Sitiriche

martes, 13 de febrero de 2018

Con amor para la AEE

Marcel J. Castro Sitiriche, profesor de Ingeniería Eléctrica, explica las tres relaciones posibles con la AEE

💬Ver 0 comentarios