Federico Stubbe, hijo

Punto de vista

Por Federico Stubbe, hijo
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Con bate de plástico no se gana un campeonato

Es de amplio conocimiento que la industria turística ha sido una de las más golpeadas por la pandemia, mientras carga una de las bases de capital más grandes en Puerto Rico. La situación ha forzado una comprensión que nos ha unido como nunca antes: pretendemos botar la bola del parque con un bate de plástico en lo que es una dura competencia global.

Mientras otros destinos competitivos invierten muchísimo más que nosotros en su imagen, por ejemplo: Aruba: $36 millones, Bahamas: $40 millones, República Dominicana: $68 millones, Hawái: $70 millones y Florida: $188 millones, en Puerto Rico se invierte solo $25 millones y mantenemos complicadas batallas internas sobre el mero hecho de equipararnos con estos destinos, sin mencionar ganarles. Este nivel tan bajo de inversión, combinado con el impacto de la pandemia, ha resultado en que el futuro de sobre 80,000 trabajadores del turismo esté en juego. Proteger estos empleos y trazar nuestro futuro desarrollo económico en crear miles más requiere que el gobierno al menos duplique de inmediato la inversión que hace Puerto Rico en la promoción de nuestro destino.

Todo buen negocio se promociona y el turismo ha probado ser un gran negocio para Puerto Rico. Para recuperar de crisis, las compañías tienden a invertir más en su imagen, y así lo debe hacer Puerto Rico. La promoción no solo ayuda al turismo, sino a la imagen de 8 millones de puertorriqueños ante la nación que provee $28 billones anuales en transferencias federales a nuestra Isla. Si invertimos para que Puerto Rico se convierta en “la isla que todo el mundo quiere” en suelo americano, nos va a ir mucho mejor. Así lo ha hecho Hawái en el Pacífico y nosotros estamos más cerca y con una cultura más rica y exótica.

La organización a cargo de esta promoción, Discover Puerto Rico, ha hecho un excelente trabajo con escasos recursos y los datos lo confirman. En el 2019, a través de rastreo directo de la efectividad de su estrategia, resultó que esos $25 millones generaron $175 millones en ingresos directos al gobierno y otros $2.5 billones en impacto económico. Siendo así, una inversión de $50 millones en nuestra promoción turística deberá generar al menos $350 millones en ingresos al gobierno y $4,900 millones en impacto económico para todos los puertorriqueños. Es importante destacar que estos fondos no representan un gasto al erario, sino una inversión ya comprobada. Hay pocas inversiones que el gobierno puede hacer en estos momentos que sean tan fructíferas.

Se desprende de la más reciente data que nuevos desarrollos en tratamientos médicos han reducido la incidencia mortal del virus, que es lo que más nos preocupa. Además, la barrera biológica que estará implementando Aerostar en el aeropuerto desde el 15 de julio con la reapertura turística, controlará la incidencia del virus en los que nos visitan. Ahora bien, el temor más grande ahora debe serel desastre económico que nos espera cuando se acaben los fondos federales y tengamos que ganarnos la vida trabajando y compitiendo. No hay duda de que esto es una guerra económica y salubrista contra un enemigo invisible. Y en una guerra, hay que luchar para ganar.

En fin, nuestra industria está apostando con sus fondos y su producto que Puerto Rico puede ganar el campeonato. Pero para competir en grandes ligas, necesitamos hacerlo en un campo de juego nivelado y con el equipo adecuado. Para ello, solicitamos respetuosamente al gobierno que invierta en los recursos que nos permitan a la industria y a nuestros empleados la oportunidad de ayudar a la Isla a largo plazo con nuestro trabajo y sudor. Para triunfar, dupliquemos la inversión en la promoción de nuestra imagen y destino ya. El triunfo en turismo es un triunfo de todos los puertorriqueños.

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