Esteban Pagán Rivera

Prórroga

Por Esteban Pagán Rivera
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Con el retiro de Cotto, perdimos mucho más que un gran boxeador

Cuando en la noche del sábado sonó la última campana en la ilustre carrera de Miguel Cotto, Puerto Rico perdió mucho más que un mero campeón mundial de boxeo.

El retiro de Cotto significó la pérdida de una figura que trascendió su deporte. Desde que conquistó su primer campeonato mundial en el 2004, Cotto comenzó a ganarse un espacio en la conversación deportiva en la isla, tanto entre los fiebrús del boxeo como los fanáticos casuales del deporte.

Curiosamente, ese mismo año, en el 2004, Félix ‘Tito’ Trinidad se apuntaba la última victoria de su carrera al derrotar a Ricardo Mayorga. Luego, el Orgullo de Cupey Alto perdería ante Ronald ‘Winky’ Wright en el 2005 y ante Roy Jones, Jr. en el 2008.

Tras el retiro de Tito, Cotto rápido cogió la batuta en cuando al boxeo se refiere. El apodado ‘Junito’ fue capaz —a fuerza de talento— de aglomerar a los puertorriqueños frente a la televisión en los sábados que peleó. Y enfatizo en que Cotto apeló al fanático a base de pura habilidad y la valentía de enfrentar a lo mejor, pues el cagüeño nunca emuló a Tito en cuanto a simpatía con el público. Cotto, más callado y reservado, dejó que sus guantes hablaran por él.

Sus peleas ante Shane Mosley, Antonio Margarito (dos veces), Manny Pacquiao, Floyd Mayweather, Jr. —a quien le dio la reyerta más difícil de su carrera—, Sergio Martínez y Saúl ‘Canelo’ Álvarez, por mencionar algunas, paralizaron el país. En todas esas noches sabatinas, familias y amistades se reunieron en hogares o barras para ver las peleas. Los supermercados vendieron más que en cualquier otro sábado normal, y la pregunta obligada esos días era “¿dónde vas a ver la pelea?”

Cotto, quizás sin quererlo, hasta se convirtió en un motor de la economía puertorriqueña cuando subía a pelear, tal como hizo Tito antes que él. Con su retiro, no solo perdimos un boxeador.

En el panorama boxístico boricua, ahora mismo no hay un atleta que tenga esa fuerza de estrella y que trascienda el cuadrilátero. Estoy seguro que tarde o temprano llegará, pero es importante que entendamos, de una vez por todas, la importancia del deporte en los jóvenes y de desarrollar nuestros talentos.

Ahora, más que nunca, necesitamos fuentes de alegría. Ya Cotto cumplió con su cuota, ahora toca buscar el próximo.

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