Iván Garau Díaz

Tribuna Invitada

Por Iván Garau Díaz
💬 0

Con freno la burocracia laboral

La aprobación de la reforma laboral brinda al país la esperanza de que puede fomentar la inversión y la creación de empleos.

Todos tenemos la obligación moral de detener la burocracia desmedida que complica el sistema laboral en las empresas privadas y públicas. Por eso, para el pueblo es un buen negocio el horario flexible.

El debate de la reforma laboral no es nuevo. Solo han cambiado los protagonistas. La minoría del Partido Popular Democrático impulsó por décadas el horario flexible y promovió el empleo a tiempo parcial para la reducción sustancial de beneficios a los empleados porque estos eran onerosos para el desarrollo económico y las necesidades de los industriales locales.

No obstante, 15 días feriados al año y 17 licencias de ausencias han contribuido a nuestra crisis económica.

Las nuevas leyes del trabajo reducen substancialmente las licencias por enfermedad y vacaciones que acumulan los empleados contratados a partir de la aprobación de la ley. Se derogó la Ley de Cierre. El período probatorio se aumentó a nueve meses. El empleado tiene el peso de probar su reclamación, ya que se eliminó la presunción de despido discriminatorio. Se aumentaron las horas del empleado a tiempo parcial que no acumulan licencias de vacaciones y enfermedad. 

El derecho a un empleo, esto es, a devengar ingresos y a tener una vida justa y decente, es un principio inalienable del hombre y un derecho humano reconocido en las más antiguas constituciones y en la Constitución de Puerto Rico. Por eso, las propuestas para fomentar empleos para el derecho al trabajo y un nivel adecuado de vida que fomenta el gobernador son incuestionables.

La ley aprobada permite que el patrono, a petición del empleado no exento, fraccione la jornada semanal de trabajo de 40 horas mediante 4 días de trabajo en un período de 10 horas. Lo anterior eliminaría el pago de horas extras en exceso de 8 horas diarias de trabajo, pero no altera el límite ordinario semanal de 40 horas con un tope de 12 horas diarias, ya que el exceso implica el pago de sobretiempo. El fundamento expuesto es que el empleado renuncia a cobrar horas extras por el exceso de 8 horas diarias que establece el Artículo II, Sec. 16 de la Constitución de Puerto Rico.

El nervio del asunto del horario flexible “es comprimir” a 10 horas la jornada diaria de trabajo en cuatro días.

La medida no va en detrimento del trabajador no exento, sino en su beneficio. A modo de ejemplo, una mujer que necesita tiempo para ir al médico puede solicitar a su patrono que se le fraccione el horario en esos 4 días sin necesidad de cargar su ausencia a licencia alguna. La flexibilidad es buena para el empleado y para la empresa.  

El trabajador tendrá una jornada semanal de trabajo de 4 días y tiempo libre de 3 días de trabajo con el mismo salario o ingreso. Esos 3 días libres le dan la oportunidad al trabajador o trabajadora de obtener otros salarios, aumentando así sus ingresos.

La legislación laboral es de gran importancia para la sociedad. En las últimas décadas, las leyes del trabajo han sido objeto de grandes cambios. Las necesidades de la clase trabajadora de hoy son distintas a las de hace 10 o 20 años. Los problemas que se suscitan en el empleo tampoco son los mismos. Hoy es común que el trabajador tenga 2 o 3 empleos.

Muchos trabajadores han perdido sus trabajos y el Estado ha dejado de ser la fuente principal de empleo. El empleo público se convirtió en una burocracia que fomenta la ineficiencia del servicio con exceso de días feriados, licencias y otros beneficios marginales onerosos por convenio colectivo.

Desde hace varias décadas, la Comisión de Derecho Laboral del Colegio de Abogados, la Asociación de Practicantes de Derecho Laboral, el Comité de Derecho Laboral de la Cámara de Comercio y Profesores de Derecho Laboral, han auspiciado proyectos de Reforma Laboral para simplificar estos estatutos y hacerlos menos onerosos para los empleados y los patronos, flexibilizando la jornada de trabajo.

No podemos pasar por alto que en las últimas décadas el Tribunal Supremo ha interpretado restrictivamente las leyes laborales cuando los trabajadores han tocado sus puertas.

Otras columnas de Iván Garau Díaz

viernes, 6 de octubre de 2017

Despierta nuestra gratitud

El licenciado Iván Garau argumenta sobre el agradecimiento que tenemos los puertorriqueños por las ayudas que hemos recibido en momentos de crisis

jueves, 14 de septiembre de 2017

Irma acentuó la solidaridad boricua

El abogado Iván Garau reflexiona sobre los gestos solidarios que han aflorado en la isla tras el paso del huracán Irma

💬Ver 0 comentarios