José A. Hernández Mayoral

Tribuna Invitada

Por José A. Hernández Mayoral
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Con Lúgaro y Cidre gana el peor

A juzgar por las encuestas que he visto, que apuntan a unas elecciones cerradas, los simpatizantes de Alexandra Lúgaro y Manuel Cidre decidirán quién será el próximo gobernador de Puerto Rico. Lo harán por acción u omisión.

Es todo un dilema. ¿Deben votar por su candidata favorita aún conscientes de que no ganará? La elección es para escoger por mayoría de votos a la persona que se encargará de la dirección del país. Para eso, solo la suma de votos por Bernier y por Rosselló será determinante. Quien no aporte a esas sumas estará dejando en otras manos la selección de quién será su gobernador y cuáles políticas de administración pública regirán.

Esto constituye una paradoja muy dura para los seguidores de Lúgaro y Cidre: quien no vote por Bernier o Rosselló estará ayudando a que gane el que ellos mismos creen está menos capacitado. Eso no se capta a simple vista, pero no es complicado. Si pudiendo hacerlo ese elector no le suma un voto al que considera mejor preparado entre Bernier y Rosselló, el otro necesitará menos votos para ganar. Por más raro que suene, la verdad es que cuando se vota por candidatos sin posibilidades, votar por el que más quieres ayuda a ganar al que menos quieres.

Eso puede tener consecuencias serias. El ejemplo más desgarrador es el de Ralph Nader y su candidatura presidencial del 2000 en Estados Unidos. Nader era el máximo defensor de los consumidores. Inconforme con las ofertas de los partidos principales, se postuló para presidente por el Green Party de los Estados Unidos (que casi nadie sabe que existe y cuyo lema es “People Planet & Peace Over Profits”). Se llenaban sus mítines pero al final solo sacó el 2.74% del voto. Pocos, pero los suficientes para cambiar el rumbo del mundo en la dirección contraria a lo que él representaba.

El demócrata Al Gore, candidato más afín a las posturas de Nader, perdió el estado de la Florida, y de ese modo la presidencia, por 537 votos contra George W. Bush. Nader obtuvo 97,421 votos en Florida, la mayoría de los cuales le hubieran dado la victoria a Gore. Como resultado, Bush llegó a Casa Blanca cargando viejas rencillas de la administración de su padre y agarró la primera oportunidad para justificar una guerra a Saddam Hussein que al día de hoy mantiene desestabilizado al mundo.

Aquí no podrá pasar algo de esa magnitud, pero la elección puede tener repercusiones grandes para los puertorriqueños. Si uno de los candidatos principales te causa serias dudas y preocupaciones, entiende que votando por Lúgaro o por Cidre lo estás ayudando a ganar.

Muchos piensan que como quiera amerita votar por ellos aunque no puedan ganar “para enviar un mensaje” en contra de la política tradicional que detestan. Pero la historia confirma que el impacto de estas candidaturas independientes no está en los votos que sacan. Nadie recuerda a Rogelio Figueroa, que su primeravez llegó a sacar más que el PIP, ni que hubo un partido llamado el MUS.

El impacto de estos candidatos, si van a tenerlo, es durante las campañas. Está en cómo fuerzan a los candidatos principales a modificar sus mensajes y sus ofertas.

Lúgaro y Cidre ya han logrado un mejor nivel de discusión política con sus candidaturas. Los dos han formulado propuestas concretas bien pensadas. En consecuencia, los candidatos principales han tenido que ejercer un mayor rigor al presentar las suyas. Lúgaro y Cidre merecen mérito y reconocimiento por ello. Pero hasta ahí.

Para sus seguidores es un imperativo moral evitar que gane el que menos quisieran ver ocupando la silla.

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