Luis Nieves Garrastegui

Tribuna Invitada

Por Luis Nieves Garrastegui
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Conoce sobre la infección en el parenquima pulmonar

Imagínese un árbol de ceiba hermoso. Ahora póngalo invertido, con las raíces y el tronco hacia arriba, las ramas y hojas hacia abajo. Las raíces serán su nariz y faringe; el tronco y ramas serán la tráquea y los bronquios; las hojas serán los alveolos; y el follaje del árbol será el parenquima pulmonar.

Una infección del parénquima pulmonar es lo que comúnmente conocemos como pulmonía (neumonía), pero la definición correcta es infección en el parenquima pulmonar.

El sistema pulmonar empieza en la punta de la nariz, y termina en los alveolos, que son pequeñas unidades donde se intercambia el oxígeno y CO2, pasando por la faringe, tráquea, y bronquios.

Los alveolos están dentro de este tejido que parece una esponja, llamado así el parenquima pulmonar. Así pues, una inflamación o infección en la nariz y faringe es una Rinitis o Faringitis; una en la tráquea es una Traqueitis; una en los alveolos es una Alveolitis; y una en el parenquima (o la esponja) es la famosa pulmonía.

La pulmonía es una afección común, que ataca a cualquier edad y sexo, siendo los más vulnerables la gente con sistema inmune comprometido.

Hay muchos tipos de pulmonías. Las hay de comunidad, adquiridas en hospital, atípicas, simples, complicadas, lobares, multilobares, virales, por hongos, por bacterias, químicas, etc. Para efectos de éste artículo, la que vamos a abundar es la pulmonía adquirida en comunidad, específicamente la causada por la bacteria llamada Neumococo.

La pulmonía neumocócica es una condición común en nuestro que hacer. En los Estados Unidos es de las primeras causas de muerte en la población. Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), aproximadamente 900,000 personas por año la contraen en los Estados Unidos0, y de esos 5-6% muere de complicaciones relacionadas.

Aproximadamente 400,000 personas se hospitalizan en Estados Unidos por la condición anualmente. En Puerto Rico, los datos son un poco diferentes y no tan precisos, ya que no existe una división dedicada a agrupar estadísticas específicas de pulmonía (ya sea por falta de fondos locales o federales). Lo que existe agrupa los datos de influenza y pulmonía a la vez. Por eso en Puerto Rico para el 2013 la tasa ajustada de muerte fue de 17.1 muertes por cada 100,000 habitantes, reportado en el informe del 2015. La población en más riesgo son los mayores de edad y con condiciones crónicas como asma, COPD, diabetes, enfermedades cardiovasculares/corazón, cáncer y HIV, entre otras.

  Los síntomas de pulmonía pueden ser: tos, flema, fatiga, fiebre, dolor de pecho, escalofríos, pérdida de apetito, y otros. Pueden ser tan sutiles como que en un envejeciente de momento se desoriente como único síntoma. El diagnóstico es clínico, acompañado de una placa de pecho y laboratorios sencillos como CBC. El tratamiento conlleva medicamentos de soporte que incluyan antibióticos.

Hablando de los antibióticos, está ya presente y empeorando un problema con éstos a nivel mundial, ya que hay bacterias (como el neumococo) que están resistentes a los antibióticos, haciendo su tratamiento más complicado. En el caso del neumococo, la resistencia a antibióticos (como penicilina y cefalosporinas) puede llegar al 40% en algunas regiones.

Por ésta situación es que se exhorta a las personas a utilizar la mejor herramienta de prevención para la pulmonía por neumococo, la vacunación. La vacuna de pulmonía por neumococo está disponible en dos presentaciones para así cubrir todos los tipos más comunes de bacterias que causan la condición. Es fácil de administrar, accesible a los pacientes, en cubierta por los planes médicos, y con pocos efectos secundarios.

Oriéntese con su médico primario de cómo y dónde conseguir la vacuna porque la prevención es la mejor herramienta a seguir para una vida saludable.

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