José Cruz López

Desde mi perspectiva

Por José Cruz López
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Consejos para mejorar la eficiencia física en la tercera edad

La calidad de vida en los adultos de la tercera edad depende, en gran medida, de cómo se encuentre su salud y el funcionamiento de órganos vitales como el corazón, el sistema músculo esqueletal y el sistema endocrino.

La práctica regular del ejercicio junto a una alimentación adecuada y saludable contribuyen al mejoramiento de la calidad de vida. Está demostrado que estos elementos imprimen un aspecto más saludable, ayudan a mantener el equilibrio físico y a recuperar energías durante el descanso. También previenen enfermedades.

Es ley de vida que los años traen consigo degeneración ósea y pérdida de masa muscular y colágeno, entre otros detalles a considerar. Sin embargo, es importante entender que el grado de condición física que tenga una persona en esta etapa de vida determinará su capacidad para desenvolverse con autonomía y tener una vida plena e independiente.

La capacidad física funcional es importante en esta etapa de vida adulta; es clave en poder ejecutar de manera autónoma aquellas funciones de nuestro quehacer cotidiano.

Cuando hablo del aspecto funcional de la condición física en sujetos mayores, no es necesariamente el rendimiento, si no la capacidad para llevar a cabo actividades de forma independiente y segura, por ejemplo:

Participar de actividades sociales

Hacer turismo

Utilizar servicios que ofrece la sociedad

Ir a la iglesia

Compartir en grupos.

En fin, tener una vida independiente y no sentirse una carga.

No menos importante es tener un grupo médico de confianza y, de forma responsable, asistir a las citas de seguimiento.

Otro factor muy importante es conocer tu cuerpo y no empujarlo a los excesos. Hay atletas en la tercera edad que aún pueden correr, ejercitarse todos los días, nadar, hacer trabajos de pesas, ciclismo, surfing, etcétera. Tengo amigos a los cuales admiro mucho. De seguro han llevado una vida de mucha disciplina y en esta etapa aún su cuerpo le pide ejercitarse y es admirable como se exigen. Estos aún cuentan con una memoria muscular espectacular.

Ese no es el caso con las personas que vivieron de forma más sedentaria y no desarrollaron esa memoria muscular como dato de almacenaje. Pero hay un dato importante: mientras el cuerpo tiene movimiento funcional, hay oportunidad de mejorar la cálidad de vida.

El por ciento de la población rumbo a la tercera edad en Puerto Rico va en aumento, por lo que quisiera enfocar como aspecto ineludible una sociedad que apueste a la calidad de vida.

¿A qué me refiero con calidad de vida? A aspectos sencillos como vestirse, sentarse, pararse de una silla, subir escaleras, regar las plantas, ir a actividades sociales y a citas médicas de manera independiente.

Lamentablemente, existe en la mente de muchos que una vez llega la vejez, el individuo pasa a una vida diferente. Incluso, he escuchado gente referirse de forma despectiva a esa población que tanto aportó y aún aporta a nuestra tierra.

La sabiduría no se compra ni se encuentra en cualquier esquina. Por eso, el aspecto emocional y mental juegan un papel protagónico en la calidad de vida de cada adulto mayor.

A los integrantes de la tercera edad les hablan a diario de cambios degenerativos, deterioro articular y pérdida de fuerza, entre otras condiciones.

Yo, sin embargo, busco que veamos esta etapa de vida más allá de un mero cambio biológico. Sentirse bien y vivir una vida saludable en la tercera edad es algo que se trabaja desde la juventud, pero nunca es tarde para mejorar y reinventar detalles que te ayuden a encontrar estabilidad física y emocional.

Te presento una serie de hábitos que podrás aplicar desde hoy mismo para fortalecer tu organismo y fomentar que tu envejecimiento sea lo más saludable posible.

Realizar actividad: procurar hacer un entrenamiento con regularidad al menos tres veces por semana es fundamental para mantener la masa muscular y retrasar la dependencia y fragilidad, al tiempo que mantienes la producción de células.

Mantener una dieta equilibrada: en gran medida, la salud depende de lo que comes. Eliminar las grasas, los dulce y la harina te ayudarán. Aumentar el consumo de frutas, verduras y fibra es algo que puedes aplicar desde hoy.

Entrenar la mente: realizar ejercicios mentales sencillos como recordar direcciones, teléfonos y listado de compra te ayudarán a ejercitar tu cerebro y mantenerlo activo y en forma.

Dejar los malos hábitos: el alcohol y el cigarrillo contribuyen al deterioro corporal. Una mala alimentación también es un mal hábito.

Vivir a plenitud en la tercera edad debe ser la constante en la vida.

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domingo, 16 de junio de 2019

El agua como protagonista de la salud

El agua es el elemento más importante para la vida. Sin ella, el cuerpo humano no es capaz de llevar a cabo sus procesos biológicos. Su importancia es tan evidente que constituye prácticamente dos terceras partes del peso corporal, a la vez que está presente en todos los órganos vitales y tejidos corporales.

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