Orlando Parga

Elecciones 2020

Por Orlando Parga
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Conservadores y liberales

La centenaria lucha de identidad sobre estatus político opaca la postura filosófica, económica y programática de la partidocracia puertorriqueña. En la política nacional estadounidense sin potala de estatus, los partidos Republicano y Demócrata se confiesan sin empacho como conservadores o liberales; y eso de serlo – liberal, centrista o conservador – acá queda subyugado por la pasión ideológica, y en el proceso, confundimos el significado real de uno y lo otro.

A los republicanos de Barbosa que en tiempo de España rechazaron el pacto autonomista con el partido monárquico español, tras el cambio de soberanía se les tildó de “conservadores” por introducir la estadidad como solución al problema colonial, mientras que al Muñoz Rivera que lo pactó se le juzgó “liberal” porque correteó entre autonomía e independencia. La historia, no obstante, dice que el partido Unión fue implacable contra el activismo laboral de Santiago Iglesias y que el Partido Republicano terminó coaligado al Socialista para, entre 1933 al ’40, legislar la reforma laboral más significativa de la época. ¿Conservadores o liberales?

En 1941 el Partido Popular Democrático prevaleció con un programa innovador de reforma social-agraria – “Pan, Tierra y Libertad” – y tuvo un largo mandato de 28 años que evolucionó a gobierno de fuerte atadura empresarial. En 1968, de la división del Partido Estadista Republicano tipificado de conservador, nació el Partido Nuevo Progresista cuyo primer gobernador, Don Luis A. Ferré, estableció el bono de Navidad y el aumento salarial a empleados públicos, título de propiedad a parceleros y la enmienda constitucional de sufragio electoral para los jóvenes. Ferré, un empresario multimillonario, ¿qué fue? ¿Conservador o liberal?

De allá hacia acá las administraciones populares y progresistas alcanzaron poder con propuestas liberales, pero el PPD se opuso tenazmente a la reforma de salud, a ampliar los derechos sindicales del empleado público, la modificación del sistema público y escuela de la comunidad y los programas de educación bilingüe de las administraciones progresistas; mientras que el PNP echó a olvido la reforma para limitar los términos electivos y separar la presidencia de los partidos del cargo de gobernador.

Ahora la contienda electoral 2020 plantea al pueblo la oportunidad para escoger candidatos con distancias claramente definidas entre liberalismo y conservadurismo. Hay primaria para la gobernación en ambos partidos principales: Carmen Yulín Cruz es un reto para que el PPD retorne a sus raíces pro independencia versus candidaturas más conservadoras de Bhatia o Prats; en el lado contrario Nuevo Progresista se asoma una pugna entre los conservadores Jenniffer González y Pedro Pierluisi, y el liberal doctor Iván González Cancel. Más allá de la ideología de estatus político, entre opciones definidas, la cosa se pone interesante y los electores que acudirán a primarias deben preguntar a los aspirantes: ¿cómodefinen el futuro de Puerto Rico? ¿Conservadores o liberales?

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