Antonio Quiñones Calderón

Tribuna Invitada

Por Antonio Quiñones Calderón
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Consigna plebiscitaria: votar como muro de protección

“Quien desprecia la dignidad de los votos de un pueblo, desprecia a ese pueblo y desprecia su libertad”, decía don Luis Muñoz Marín a lo largo de sus campañas políticas. Decía más, decía: “Mientras más vote el pueblo, más muro de protección de sus derechos y de su justicia establece y fortalece el pueblo. Mientras menos vote el pueblo, más débiles se hacen las protecciones de su justicia y de su aspiración”.

Sugiero que a ese claro entendimiento del valor del voto obedece el desplante que 6.6 de cada 10 populares hacen al llamado –prosaico, desde luego– del liderato actual del partido de la pava –nada que ver con aquel partido de los 1940-60– para que desprecien el significado del voto como piedra angular de la democracia y se vayan a la playa el próximo domingo 11. Lo sugiero al observar los resultados de la Encuesta de El Nuevo Día, que encontró a un 72% –mucho más que el 55.45% de la votación en los comicios del año pasado– dispuesto a votar en la consulta de ese día para acabar con el coloniaje que nos flagela. En el caso particular de los afiliados al Partido Popular, 66% reveló que hará caso omiso al boicot ordenado por su liderato y avalado por los sectores separatistas del territorio. En cuanto al PIP, casi 6 de cada 10 pipiolos también se alejan del llamado al boicot.

Hay otro hallazgo importante en la Encuesta: el actual estatus territorial –que los líderes populares vienen llamando “Estado Libre Asociado” desde 1952– aparece con el respaldo de apenas 17%, frente a 52% de la estadidad y 15% de la libre asociación/independencia. Ahí está la madre del cordero: el boicot del liderato popular al plebiscito no es porque el “ELA” no aparece en la papeleta: el boicot es porque no quieren que le cuenten sus votos. Como tampoco quieren que le cuenten los suyos sus camaradas de andanzas.

El llamado “ELA” sí está en la papeleta; está en la columna que lee: "Actual Estatus Territorial", y que explica así el significado de cada voto bajo el cuadrado que lo representa: “Con mi voto expreso que deseo que Puerto Rico se mantenga como está hoy, bajo los poderes del Congreso y sujeto a la cláusula territorial de la Constitución de Estados Unidos que en su Artículo IV, Sección 3 establece que: “El Congreso tendrá facultad para ejecutar actos de disposición y para formular todos los reglamentos y reglas que sean precisos con respecto a los territorios y otros bienes que pertenezcan a los Estados Unidos, y nada de lo que esta Constitución contiene se interpretará en un sentido que cause perjuicio a los derechos aducidos por los Estados Unidos o por cualquier Estado particular”.

“Que Puerto Rico se mantenga como está hoy”, he ahí la presencia del llamado “ELA” en la papeleta, según ordenado por el departamento de Justicia federal –otra burda manifestación de la condición colonial actual. Cuando los líderes populares dicen que no el “ELA” no está incluido entre las opciones., se desdicen ellos mismos. No quieren recordar que, en 1990, aprobaron en asamblea general en Ponce la célebre “enmienda Vizcarrondo” que peticionaba al Congreso la salida de Puerto Rico de la cláusula territorial. Es obvio que si usted pide salir de algo es porque está de donde quiere salir. El Congreso no ha hecho caso a la enmienda. En el mismo año, Rafael Hernández Colón decía que, de aprobarse legislación de consenso sobre el estatus, “se daría un paso gigantesco hacia la descolonización de Puerto Rico”. También es obvio que si usted quiere descolonizarse es porque está colonizado.

Más cerca en el tiempo, el 26 de junio de 2011, el entonces gobernador Alejandro García Padilla le decía al periodista Jorge Ramos de Univisión: “Hoy día Puerto Rico está bajo la cláusula territorial. Nosotros creemos en el desarrollo autonómico de Puerto Rico”. ¿Está o no el “ELA” en la papeleta?

Usar el voto como “muro de protección” de los derechos que nos asisten como ciudadanos estadounidenses –pero que la actual condición territorial nos niega– es la consigna del 11 de junio. Votar debajo del triángulo en el plebiscito es votar por la culminación de la ciudadanía estadounidense –que los líderes populares dicen “atesorar”–, y la única manera efectiva de acabar con el coloniaje implícito en la actual condición territorial.

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