Bruyanelis Ramos

Punto de vista

Por Bruyanelis Ramos
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Consumo de vitamina C para combatir la influenza

Desde los 1970, la vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, es utilizada por las personas al sentir el primer síntoma de catarro y comienzan a consumirla a través de suplementos, jugos, tés y frutas, entre otros. Más de 148 estudios científicos indican que la vitamina C puede aliviar o prevenir infecciones causadas por bacterias, virus, Candida albicans y protozoarios. De hecho, una deficiencia en vitamina C está asociada a un pobre sistema inmunológico y pulmonía. 

La vitamina C es reconocida por disminuir la duración de los catarros, incluyendo la influenza, ya que tiene un rol en la desactivación de los virus y la muerte de bacterias. También es un antioxidante soluble en agua, y debido a esto protege las células contra los efectos de la oxidación y el envejecimiento, regenera otros antioxidantes en el cuerpo y mejora la absorción del hierro presente en los alimentos basados en plantas. La vitamina C tiene tantas propiedades que también es requerida para la biosíntesis de colágeno, la L-carnitina, algunos neurotransmisores y está envuelta en el metabolismo de algunas proteínas como el colágeno, el cual es vital en la sanación de heridas. 

El consumo diario recomendado de vitamina C para un hombre es de 90 mg al día y para las mujeres 75 mg al día. Sin embargo, muchas personas consumen al menos 2,000-3,000 mg diarios sin tener ningún efecto adverso como diarreas y molestias gastrointestinales. Esto es debido a que nuestro cuerpo no almacena la vitamina C, y es excretada mayormente a través de la orina. Si usted está tomando vitamina C, tenga en mente que de un suplemento no obtiene los mismos beneficios que naturalmente va a encontrar en los alimentos. De hecho, la vitamina C suplementada debe ser consumida con bioflavonoides para mejorar su acción y absorción. 

Podemos encontrar la vitamina C en muchos alimentos como la guayaba (377mg por taza), el kiwi (167mg por taza), los pimientos (152mg por taza), las fresas (98mg por taza), las naranjas (96mg por taza), la papaya (88mg por taza), el brócoli (81mg por taza), el tomate (55mg por taza), el kale (53mg por taza), los guisantes (38mg por taza) y otros como la acerola, el tomillo, las grosellas, la albahaca y el azafrán.  Aunque hay más de 200 alimentos altos en vitamina C, podemos decir que está presente en casi todas las frutas y vegetales.


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