Jorge Schmidt Nieto

Tribuna Invitada

Por Jorge Schmidt Nieto
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Contienda real: Trump Sí o No

El Partido Demócrata se juega la vida en las elecciones del martes. Si perdieran nuevamente el Senado y la Cámara de Representantes, significaría que el descontento contra Trump no era tan generalizado y que no acumuló suficiente fuerza como para tomar la Cámara, la meta más alcanzable para los Demócratas. También implicaría que, si hubiera elecciones presidenciales ahora, Trump ganaría.

Los republicanos tienen un control absoluto del gobierno de Estados Unidos. Tienen 33 gobernadores y controlan la gran mayoría de las legislaturas estatales. Controlan la Cámara de Representantes y el Senado federal, la Presidencia, los tribunales federales de apelaciones y el Tribunal Supremo. Es un copo total que se petrificará si los demócratas no consiguen retomar una de las dos cámaras legislativas federales.

El Partido Demócrata debería ganar la Cámara de Representantes. La matemática les favorece. Allí se necesitan 218 escaños para tener la mayoría del total de 435. Los republicanos ahora controlan 236 y los demócratas, 199. Todos van a reelección. Se pueden definir, aproximadamente y de acuerdo a varias encuestas, 404 escaños, de los cuales habría 205 demócratas y 199 republicanos. Lo interesante radica en los otros 31 puestos. La buena noticia para los demócratas es que 28 los ocupan incumbentes republicanos. Los demócratas tendrían que ganar sólo 13 para obtener la mayoría en la Cámara. Las tendencias también son importantes. Durante 2018 han aumentado consistentemente la cantidad de escaños en peligro para los republicanos, en Cámara, Senado y gobernaciones estatales.

El Senado es un cuerpo más conservador que la Cámara, por diseño. Sólo se elige a una tercera parte en esta elección y su término durará seis años, en contraste con la Cámara, cuyos términos duran dos años. En el Senado, el Partido Demócrata se encuentra a la defensiva. Hay 35 escaños en juego, de los cuales 26 son demócratas y apenas nueve son republicanos. De ese total, solo hay siete contiendas que las encuestas de opinión pública dan como muy cerradas. De esas siete, cinco son demócratas. Por lo tanto, la cantidad de escaños demócratas en juego y la alta proporción de demócratas en las contiendas cerradas, les dan la ventaja probabilística a los republicanos.

Por otro lado, se encuentran en juego las gobernaciones de 36 estados, de los cuales 26 las ocupan republicanos y 10 demócratas. Aquí el GOP se encuentra a la defensiva. Hay diez estados en virtual empate, nueve son republicanos y uno independiente. Uno de ellos es Florida. Las legislaturas estatales dibujarán los distritos representativos federales de sus estados, luego del censo poblacional del 2020. Los republicanos también se encuentran a la defensiva en este renglón, puesto que van a elección 80% de los escaños legislativos estatales, que actualmente controla el GOP en tres de cada cuatro casos.

Si los demócratas no consiguieran la mayoría en ninguna rama del Congreso, no progresarían las investigaciones contra Trump y habría un copo judicial ultra-derechista. Si el GOP también ganara los estados, manipularía los distritos de la Cámara de Representantes federal usando el mecanismo del “gerrymandering” (legal y practicado por ambos partidos), para favorecer la balanza hacia su lado hasta el 2030. En resumen, los demócratas se juegan su futuro este martes.

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