Rubén David Bonilla Ramos

Tribuna Invitada

Por Rubén David Bonilla Ramos
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Contra las cenizas: la salud no está en venta

Es asombroso ver hasta qué punto llegan los intereses económicos y políticos de los líderes del país. Estamos acostumbrados a que no se aprueben nombramientos por ser parte de la “agenda del gobierno”. Es parte de la rutina que se establezcan políticas que favorezcan el estatus del partido de turno. Estamos conscientes que el gobierno trabaja, ampliamente parcializado, a favor de los seguidores del partido de quienes están en el poder. Durante años hemos estado acostumbrados a este tipo de movidas.

Aunque no lo apoyo, entiendo que los políticos suelen venderse por dinero al mejor postor. Y hemos visto durante años cómo les regalan posiciones, sueldos, sillas y contratos a sus amigos. A eso estamos acostumbrados. En un país donde la corrupción es la orden del día y los "excorruptos" son “asesores” –y sus hijos/as también– esto no debe sorprendernos. Esto no lo justifico; pero estamos acostumbrados a ello.

Sin embargo, esto colmó la copa. Como dicen en el barrio: Esto no tiene ni pie ni cabeza.

El asunto de las cenizas no es un asunto político. Esto no se trata de qué partido tiene el poder. Esto no es una cuestión de discusión de colores. Esto es un asunto de salud.

¿Será que el gobernador respira un aire distinto al nuestro? ¿Será que nuestros líderes tienen un filtro intranasal que les libra de toda contaminación? Alguien explíqueme cómo se permite que se contamine, abiertamente y con apoyo del “estado”, sin tomar en consideración las repercusiones a largo plazo.

¿Cómo podemos exigir ser un país de respeto, valores y demás, si andamos descuidando el terruño borincano? Tanto cantar que “nací en latitud perfecta” para venir a destruir la patria que nos ha visto nacer. ¿Con qué cara nos atrevemos a prometerle a nuestra niñez y juventud un país mejor si andamos, literalmente, destruyéndolo? Y todo porque en este país mandan los dólares, no el sentido común.

En este país el sentido común es un lujo.

Recuerdo que hace un tiempo la legislatura decretó 40 días de ayuno para que Dios guiara y ayudara a los líderes a tomar decisiones sabias y beneficiosas para el pueblo. Me parece altamente contradictorio que, luego de solicitar la ayuda del Divino Creador, se atente contra la misma naturaleza de este Dios. Las contradicciones en estos asuntos sobran. Son risibles.

En una escena icónica de la película que le dio la estatuilla dorada, Julia Roberts, en su papel de Erin Brockovich, está sentada en la mesa dialogando para llegar a un acuerdo con los abogados de Pacific Gas and Electric Company of California en relación a un caso de contaminación del agua. Luego de una muy corta conversación donde no se llegan a acuerdos, Erin les deja saber que el agua que están bebiendo en esa reunión es la misma que han contaminado. Los rostros cambian. Los ojos se achican. Termina abruptamente la reunión.

Me pregunto qué pasaría si decidiéramos depositar las cenizas en los patios de los legisladores, senadores y líderes del ejecutivo que han, tan fuertemente, defendido el depósito de cenizas tóxicas. Esos que alegan estar en sus puestos para defender a todos los puertorriqueños, pero que no logran entender que esta defensa no puede estar arraigada ni tener sus raíces en intereses personales ni monetarios. Esos que han puesto su bolsillo por encima de nuestra salud.

Un valiente grupo de personas se ha dado cita al vertedero en Peñuelas. Ante esto, la reacción de muchos ha sido criticarlos, llamarles socialistas, calificarles de independentistas revoltosos. Hasta llegué a leer un usuario que alegaba que “arrestaran a todo el pueblo de Peñuelas”. Dejando claro que no sabemos separar la política de la lógica. Que nos resulta más entretenido discutir sobre colores. Que ciegamente apoyamos a los líderes de nuestros partidos, incluso cuando ellos abogan a favor de hacerle daño a nuestra salud y la de nuestros hijos.

Que quede claro: Las cenizas son tóxicas. Causan graves problemas de salud. Matan. No benefician a ninguna persona residente de esta isla.

No esperamos que el ejecutivo y la legislatura se vistan de Superman y eliminen la deuda de un sopetón. Tenemos claro que no van a estar de acuerdo en muchísimas cosas. Sabemos que van a ser más políticos que líderes. Esto es la norma.

Pero de vez en cuando hay que tirar las líneas de hasta dónde podemos estirar el chicle del juego político y realmente gobernar para defender a todos los puertorriqueños. Esta es una de esas veces. Ejecuten.

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sábado, 16 de septiembre de 2017

Contra las cenizas: la salud no está en venta

Rubén David Bonilla reitera que la inacción del gobierno en cuanto a las cenizas de carbón en Peñuelas degrada el derecho a la salud del pueblo

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