Ada Álvarez Conde

Tribuna Invitada

Por Ada Álvarez Conde
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Corazón abierto

La razón principal por la que me lancé a la política está intrínsecamente atada a testimonios. Llevo 10 años como activista sobre violencia en el noviazgo, y por eso es que me han conocido, porque tuve experiencias de primera mano con esto y me ha llevado a reconocimientos internacionales combatirlo. Sin embargo, hay una historia fundamental tatuada en mi pecho con una cicatriz, nací con una condición congénita del corazón llamada Tetralogía de Fallot. 

Aunque soy joven, he compartido con los viejitos muchas horas de espera en salas médicas. A veces iba con mi papá, un hombre mayor, y me decían “que pase el abuelo” cuando la paciente era yo. Tres operaciones de corazón abierto, a los 8, 14 y el año pasado en junio. Más de tres cateterismos, una angioplastía con dos “stents”, metales que abren las arterias. De salud yo puedo y voy a hablar.

Es importante reconocer a mi cardiólogo pediátrico, Ángel Espinosa, que hace buen uso de su nombre porque ha estado velando mi corazón desde que nací. El doctor que me operó las primeras veces, Dr. Márquez, que ya se retiró y el último, Dr. Cid Quintana, que es uno de los dos que hay en todo Puerto Rico y ha sido hasta ahora la mejor operación que tuve, a pesar de que estoy estrenando una válvula nueva.

No es casualidad, que mis tres pilares de campaña sean la paz, la salud y la transformación. Desde que decidí radicar mis papeles como candidata, he mencionado en cada entrevista, la necesidad de atender la salud. La crisis económica no puede obviar los derechos y la salud es un derecho que tenemos que garantizar. No debe ser nunca un negocio. En Estados Unidos, mi maestría costó aproximadamente $38,000. Me enfermé una vez y estuve en el hospital cinco días, el total de la cuenta fue $30,000. Una de cada tres quiebras en Estados Unidos es por el total de deudas médicas. Qué bueno que la portada del periódico lo confirma, la crisis que se avecina en el 2018 por la falta de fondos del Obamacare no nos permite esperar a 2018 para que se resuelva. Hay una cantidad de médicos que se ha ido con la migración y debemos garantizar que nadie se tenga que ir del País para atenderse. La salud no debe ser un beneficio del que tengan acceso los que tienen dinero. En estos momentos, sólo hay 750 pediatras en toda la Isla; y no existe un plan estratégico para el envejecimiento de nuestra población, producto de los cambios demográficos en nuestro Puerto Rico actual. 

Yo nací con una condición que no pedí, que nadie más tiene en mi familia y ahora soy una mujer saludable gracias a la atención adecuada y los médicos y personal del Hospital Cardiovascular de Puerto Rico. Yo creo en una política pública para la retención de médicos y profesiones en riesgo como los especialistas, el acceso a las medicinas, más y mejores salas de emergencias, en el diseño de herramientas para nuestra población de edad avanzada y los veteranos/as, apuesto a los hospitales municipales, creo en hacer programas de residencias, en promover un sistema integrado de salud y lucharé contra todos que hagan de la salud un negocio que ponga en peligro la vida de la gente. Por eso repito una y otra vez, hagamos las cosas bien. Creo en una política transformada y no tengo la menor duda que si hacemos las cosas con el corazón, ganamos todos. 

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