Jaime Lluch

Tribuna Invitada

Por Jaime Lluch
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Córcega y Puerto Rico

Córcega y Puerto Rico se parecen. Son islas ubicadas en dos mares de gran diversidad cultural, lingüística, étnica y nacional, aunque Córcega es más grande que Puerto Rico y tiene un centro muy montañoso y rocoso con picos de sobre 2,000 metros de altura, ideal para el senderismo.

Ambas tienen un gran recurso natural y turístico: playas preciosas y el recurso paisajístico del litoral del mar, aunque ese valioso tesoro natural está mucho mejor conservado en Córcega.

Más corsos viven en el “continente” que en la propia isla. Hay una gran diáspora de corsos, incluyendo precisamente a muchos que vinieron a construir vidas nuevas en Puerto Rico y Venezuela.

Ambas islas fueron adquiridas por potencias mundiales justo cuando esas dos potencias estaban entrando en su más pujante período imperial. La República de Génova cedió Córcega a Francia en 1768, justo a tiempo para que Napoleón Bonaparte (originalmente un apellido toscano, Buonaparte) naciera en territorio francés en la capital isleña, Ajaccio.

Córcega en el verano es un gran destino turístico para los franceses y otros europeos, ofreciendo tranquilidad y la belleza de sus playas a sus visitantes. Córcega fue brevemente una república independiente de 1755 a 1768, con su capital en el pueblo montañoso de Corte (parecido a Lares) y con una figura de talante betancino como Pasquale Paoli.

Córcega y Puerto Rico ambas han sido islas dominadas por estados poderosos, y ambas islas tienen una personalidad cultural, lingüística, y nacional distinta a la del estado dominante. Nunca Francia ha tratado a Córcega con generosidad y respeto, más bien parece una relación semi-colonial. Como dijo Víctor Hugo en 1830: “en la Europa actual cada Estado tiene su esclavo: Turquía tiene a Grecia, Rusia a Polonia, Suecia a Noruega, Inglaterra a Irlanda, Francia tiene a Córcega.” Abundemos.

En 1960, París contempló instalar en la isla un polígono de pruebas nucleares que finalmente, luego de grandes protestas, se transfirió a la Polinesia.

Hoy día, uno de cada cinco corsos viven bajo el umbral de la pobreza, en la isla el salario medio bruto y el PIB regional son los más bajos en toda Francia, y la población está envejeciendo ya que los jóvenes se van al continente. El turismo representa más del 30% del PIB insular, aunque tiene potencial de crecimiento ya que cada año reciben sólo tres millones de turistas.

Contrario a Puerto Rico, donde los partidos políticos (PNP y PPD) se han convertido en instituciones inmovilistas y extractivas, en Córcega se han dado importantes cambios en su orientación política. En las elecciones regionales del pasado 10 de diciembre, los partidos nacionalistas corsos ganaron una mayoría absoluta. La coalición nacionalista Pè a Corsica, compuesta de Femu a Corsica (autonomista) y Corsica Libera (independentista), ganó el 56.5% del voto, un hito histórico.

La isla es una colectividad territorial única y se ha constituido un gobierno regional con once cargos ejecutivos y un parlamento con 63 diputados, de los cuales 41 son de Pè a Corsica.

El pasado mes de abril, Emmanuel Macron dijo estar “abierto al diálogo.” Bienvenido sea, pues el nuevo gobierno corso va a querer negociar un nuevo estatuto de autonomía y la co-oficialidad de la lengua corsa.

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