Luz M. Cordero Vega

Punto de vista

Por Luz M. Cordero Vega
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COVID-19: distanciamiento social versus acercamiento profesional

En el mundo entero los organismos internacionales, federales y nacionales, apostaron al distanciamiento social como medida primordial para combatir la pandemia del COVID-19. La base de sustentación de esta medida es la teoría de separación o el retraimiento (Cummings & Henry, 1961). Las mayores críticas de esta teoría fueron su carácter empírico y lógico, porque establecían que el retiro era inevitable, funcional y universal. A su vez, la práctica del “distanciamiento social” excluye, por definición, el “acercamiento social”, herramienta fundamental para la interrelación entre las personas. Cuando se habla de “distanciamiento social” en la actualidad se refieren “a evitar el contacto cercano con otras personas, para evitar contagiarse del virus e infectar a otras personas” (BBC News Mundo, 2020).

Me parece importante que miremos el concepto de “distanciamiento social” desde la concepción semántica de sus palabras.  Según la Real Academia Española (REA) y WordReference, el distanciamiento representa el ejercicio y resultado de distanciar; entre sus sinónimos resaltan: alejamiento, separación o guardar distancia de la “relación afectiva o intelectual y disminución de la frecuencia en el trato”. Por otro lado, al describir lo social, ambos diccionarios aluden a pertenecer o estar relacionado a la sociedad.  Sin embargo, cuando analizamos estos conceptos tropezamos con una contradicción, ya que el distanciamiento podría conllevar la exclusión de la atención de necesidades manifestadas por la “cuestión social”. 

La “cuestión social” es el conjunto de las expresiones de la desigualdad de la sociedad capitalista (Iamamoto, 2003). En esencia, el “distanciamiento social” podría ser una respuesta razonable, pero su efectividad requeriría de un análisis transversal que atienda la manifestación de la “cuestión social”. 

Algunas manifestaciones que pueden invisibilizarse ante el “distanciamiento social”: pobreza, deambulancia, violencia de géneros, problemas de salud mental, maltrato y negligencia (menores y personas mayores). Al mismo tiempo, amerita el entendimiento de la realidad colonial de Puerto Rico en donde ocupamos la última prioridad en la cadena de atención del gobierno de los Estados Unidos y, por otro lado, la precariedad económica existente. Puerto Rico está entre los países con mayor desigualdad económica. Del 2013-2017 el coeficiente Gini en promedio fue de 54.92%, posicionando a Puerto Rico como el tercero en el mundo con más desigualdad entre los 101 que publicaron los datos, antecedido por Sudáfrica y Zambia (PRCS: 2013-2017, Banco Mundial).  

El desafío que enfrentamos hoy en nuestro país, tanto profesionales del campo de la salud como de lo social, es la demanda de una acción colectiva que incluya formas no tradicionales para la promoción y defensa de los derechos humanos. Además, la inclusión dentro de la propuesta del gobierno, del acercamiento social de profesionales del trabajo social mediante psicoterapias virtuales, entre otras intervenciones. 

La modernidad nos ha enseñado que “la tecnología llegó para quedarse” y en este contexto se puede probar la veracidad de dicha afirmación. Esto pone de manifiesto la necesidad urgente del desarrollo de la logística a través de la tecnología, no solo para la academia, sino también para ofrecer servicios sociales ante desastres naturales, apagones, temblores y en pandemias. Cada agencia podría tener disponible una base de datos de las personas que participen de los servicios y hacerla llegar a las y los profesionales para que puedan realizar una evaluación a través de teléfonos, correos electrónicos, blogs, redes sociales y medios de comunicación (radio, tv y periódicos). Esto aportaría tanto a las personas participantes de recibir oportunamente el servicio requerido, como a las y los profesionales en ofrecer los servicios para los que fueron contratados.  

Recordemos en el futuro que, al establecer una ordenanza para atender la cuestión social, esta debe incluir el acercamiento profesional desde una perspectiva social.


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