Fernando Cabanillas

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Por Fernando Cabanillas
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COVID-19: ¿surgió buscando una vacuna para el VIH?

Hace poco, un vecino me preguntó cómo surgió el COVID-19. Él no quería saber de dónde salió, sino cómo nació. Me pareció excelente su pregunta porque la contestación tiene fascinantes giros y varios matices. ¿Será cierto que es producto de una guerra biológica originada por los chinos? ¿Es cierto que se escapó de un laboratorio en Wuhan? ¿Será posible que el virus fue manipulado? ¿O será todo esto una sarta de teorías de conspiración? Veamos.

Antes de pasar al tema, es necesario explicar qué es un virus y cómo se diferencia de una bacteria. Tanto las infecciones bacterianas como las virales tienen muchas cosas en común. Ambas se pueden propagar por toser, estornudar, besar, contacto sexual, contacto con superficies contaminadas, alimentos y agua.

Las bacterias son organismos microscópicos y la mayoría no nos causan daño alguno, sino lo contrario, aunque hay excepciones como las infecciones de orina, las pulmonías y la tuberculosis. Los virus también son microbios, pero 100 veces más pequeños que una bacteria. Contrario a estas, para poder reproducirse necesitan la maquinaria celular de otros organismos. Cuando un virus entra en el cuerpo humano, invade nuestras células y toma control de la maquinaria celular, usándola para reproducirse. A diferencia de los virus, las bacterias pueden reproducirse sin necesariamente depender de la maquinaria celular de su huésped.

Desde el punto de vista clínico, la distinción más importante entre las bacterias y los virus es que contamos con una gran cantidad de antibióticos eficaces contra las bacterias, pero no contra los virus. Tenemos relativamente pocos armamentos para tratarlos y usualmente son menos efectivos. Entre las enfermedades virales están el catarro común, la varicela y el SIDA, pero tambien los virus pueden infectar animales y hasta plantas.

Los científicos identificaron por primera vez un coronavirus en humanos en 1965, cuando se descubrió que producía un catarro común. En esa década, los investigadores encontraron otro grupo de virus similares. Se han identificado siete coronavirus capaces de infectar a los humanos. El virus causante de la enfermedad que fue bautizada como SARS, en el sur de China, en 2002, rápidamente se extendió a otros 28 países. El nombre oficial asignado a este virus es “SARS-Cov”. Más de 8,000 personas se infectaron en julio de 2003 con ese virus, y casi el 10% murió. No se esperaba que iba a surgir en el 2019 un segundo virus parecido, el SARS-Cov-2, causante de COVID-19. 

Otra enfermedad llamada MERS (“Middle Eastern Respiratory Syndrome”) causada por otro coronavirus, denominado “MERS Cov”, comenzó en Arabia Saudita en 2012. Casi todas las 2,500 víctimas vivían en el Oriente Medio. Este coronavirus es menos contagioso que su primo SARS-Cov, y probablemente se originó tambien en los murciélagos, luego saltó a un “huésped intermedio”antes de infectar a los seres humanos. MERS-Cov fue más mortal, matando al 34% de los enfermos.

Sabemos que 27 de los primeros 41 pacientes infectados con COVID-19 habían estado expuestos al mercado de animales Huanan en Wuhan, China. Por lo tanto, se piensa que el coronavirus causante de esta enfermedad se originó en ese mercado y saltó de los animales que se vendían allí a los seres humanos. Entre los animales que más se vendían en estos mercados estaba el pangolín, un mamífero escamoso que parece un oso hormiguero. Recientemente se descubrió que existe un coronavirus que comúnmente infecta a los pangolines y tiene hasta un 95% de similitud genética con el virus SARS-CoV-2, sugiriendo que los pangolines representan la fuente de origen de este virus. Pero SARS-CoV-2 no había sido capaz de infectar humanos hasta noviembre de 2019, cuando se detectó. Se piensa que mutó genéticamente, lo cual le permitió penetrar y reproducirse en los humanos.

Sin embargo, Luc Montagnier, ganador del Premio Nobel de Medicina por su descubrimiento del virus causante del VIH, no respalda esta teoría. Él ha propuesto que el virus SARS-Cov-2 fue manipulado por humanos en búsqueda de una vacuna para el VIH. El virus VIH no provoca la producción de anticuerpos neutralizantes, lo cual ha interferido con el desarrollo de una vacuna para prevenir esa enfermedad.  Según Montagnier, alguien, con la intención de provocar una reacción inmune más fuerte, insertó segmentos del virus VIH en un coronavirus. Él piensa que esos experimentos estaban llevándose a cabo en el prestigioso laboratorio de Wuhan y que por error el virus se les escapó. Sin embargo, sus colegas franceses han refutado esa conclusión porque tres de las supuestas inserciones de secuencias genéticas similares a las de VIH fueron encontradas también en un coronavirus presente en murciélagos, lo cual sugiere que no fueron insertadas artificialmente.

En la Casa Blanca, el 1 de mayo, un reportero le preguntó al presidente Trump:

“¿Ha visto algo … que le inspire un alto grado de certeza de que el Instituto Wuhan de Virología fue el origen de este virus?”.

“Sí, he visto”, respondió el presidente.

El reportero le pidió que lo aclarara y Trump le contestó:

“No puedo decir. No se me permite decir eso. Esa es una mala pregunta…”.  Y añadió: “Creo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) debiera avergonzarse porque actúan como si fueran la agencia de relaciones públicas de China. Estados Unidos les paga casi $500 millones al año y China les paga $38 millones. La OMS no debiera estar poniendo excusas cuando la gente comete errores horribles, especialmente los errores que están causando la muerte de cientos de miles de personas en todo el mundo”.

No obstante, la oficina del Director Nacional de Inteligencia de Estados Unidos determinó que el virus no fue manipulado o modificado genéticamente. El consenso entre los expertos mundiales es que probablemente se originó en un murciélago y luego saltó al pangolín, antes de mutar para infectar a los seres humanos.

En medio de toda esta polémica, Trump afirmó que “el virus está muriendo” y que “el muro fronterizo entre Estados Unidos y México detuvo el coronavirus”. A la misma vez, 26 estados reportaron aumentos alarmantes para un total de 2.3 millones de casos. Hace más de siete décadas, el ministro nazi Joseph Goebbels proclamó, “Si se repite una mentira con frecuencia, eventualmente se convertirá en la verdad”. Varias personas me han comentado que la nariz de Trump está estirándose. ¿Fake news?

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