José Cruz López

Desde mi perspectiva

Por José Cruz López
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COVID-19 y el peligro de sus secuelas fisiológicas

A más de 60 días de la cuarentena declarada por la emergencia del coronavirus, es necesario sopesar varios aspectos relacionados a las secuelas que deja a su paso este virus en la población que sobrevive a dicha afección.

La mayoría de los expertos y salubristas aún no están convencidos de que los pacientes recuperados alcanzarán la inmunidad al virus. Se habla en todas las esferas sobre un daño pulmonar permanente, tanto en atletas como en la población general, aspecto que es muy preocupante. 

Cada virus existente presenta ciertas cualidades específicas donde el denominador común resulta ser la batalla frente al sistema inmunológico. Las secuelas de este virus van más allá del sistema inmunológico y el sistema respiratorio. Son varias las investigaciones que han arrojado luz sobre el futuro incierto de un gran número de personas que han logrado vencer el virus COVID-19. Hay consecuencias que perduran una vez se abandona el hospital. En los casos más graves, es más complejo el panorama. 

El cuerpo humano implica variedad de elementos, los cuales trabajan en conjunto unos con otros. Aparte de las vías respiratorias —objetivo principal del nefasto virus— se asocian el corazón y también el cerebro como órganos a los que acecha el virus.  Así que teniendo una información base en cuanto al riesgo de las vías respiratorias, urge exponer algunos aspectos fisiológicos de suma importancia.

Sistema muscular - aparte de un sistema inmunológico fortalecido, es importante estar en sintonía con el sistema músculo-esqueletal. Toda persona víctima del virus que pase a la fase de hospitalización y no tenga el respaldo de una memoria muscular a base de actividad física, se expone a enfrentar un diagnóstico del que no se habla y debe ser mencionado: debilidad muscular generalizada. Una vez el sistema respiratorio cae en secuestro y el paciente está encamado, comienza a afectarse y deteriorarse la función muscular y estructural.  La respuesta predominante del músculo a su disminución de uso es la atrofia. La misma es progresiva y va minando el tono muscular, lo cual a su vez afectará de manera directa el tejido óseo, incrementando incluso el riesgo de artritis y desgaste articular, entre otros.

 • El sistema óseo - de manera muy similar al sistema muscular, la integridad ósea es sostenida por movimientos mecánicos impuestos por el transporte de pesos y la contracción específica de músculos según su acción. El mantenimiento óseo requiere de su actividad normal de movimientos en equilibrio con lo que aporte la masa muscular. La disfunción músculo-esqueletal es muy perjudicial al cuerpo humano y a las expectativas de vida.

El tejido blando - acompaña la función de músculos y huesos, llámense tendones, ligamentos y cartílagos. Podrían afectarse, engrosarse, perder elasticidad y debilitarse como consecuencia de la atrofia muscular. Los ligamentos son de suma importancia. Son el tejido colectivo que une los huesos entre sí, y su función es mantener estable cada estructura corporal. Los tendones tienen como función dar movilidad a los huesos y estructuras específicas.

Dolor e inflamación - más de un 50% de sobrevivientes al COVID-19 pueden experimentar dolor articular y muscular. Dichos síntomas, que no son específicos y no diagnosticados, son señales de la secuela devastadora de esta pandemia del siglo XXI. El dolor muscular toma notoriedad cuando el sistema se debilita y el paciente intenta retomar su función corporal de manera normal. La fatiga se acelera y no hay una respuesta inmediata, ya que el sistema muscular está apagado. 

Todavía hay muchas cosas que desconocemos acerca de este novel virus. Lo que sí está claro es que puede tener efectos adversos no solo en los pulmones, sino también en todo nuestro organismo. Los atletas de todas las edades no están exentos a esta realidad. Darle prioridad a la salud física y mantener un ritmo de actividad de 45 minutos al día es la manera más sabia y saludable de prevención para afrontar problemas músculo-esqueletales, tanto en salud como en la fase posvirus.

Este virus, al igual que todos los demás, presenta unas realidades fisiológicas; algunos alcanzan inmunidad en el sistema inmunológico, mas no así en el sistema muscular y esqueletal, enfrentando un gran desafío. 

(El autor es fisiólogo del ejercicio y posee un centro de desarrollo y capacitación. Puede ser contactado al correo electrónico: [email protected])

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