Joel Pizá Batiz

Punto de vista

Por Joel Pizá Batiz
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COVIDciones aéreas: tensiones y oportunidades

No. No es un error gramatical. Decidí utilizar ese título para ejemplificar cómo el COVID-19 se ha entretejido en nuestra vida diaria y cómo dicha pandemia ha traído nuevas convicciones de restructuración en la industria de la aviación.

Se estima que mundialmente las líneas aéreas enfrentarán pérdidas de venta de pasajes ascendentes a $314 mil millones y los aeropuertos confrontarán pérdidas de unos $76 mil millones en el año 2020. Se espera ver mejorías entre 12 a 18 meses. 

El Congreso de los Estados Unidos aprobó el CARES Act para estimular la economía con unos $2,200 billones. Para poner esto en perspectiva, el presupuesto anual de los Estados Unidos es de unos $4,407 billones. Es decir, casi la mitad del presupuesto de un año se ha inyectado de manera súbita para enfrentar la contusión económica provocada por el COVID-19. No se descartan otros paquetes de estímulo económico.

El CARES Act también concedió unos $10 mil millones para los operadores de los aeropuertos. Los aeropuertos regionales administrados por la Autoridad de los Puertos recibirán unos $9.5 millones. Este dinero será utilizado para pago de nómina y gastos operacionales, ante la pérdida de un 70% de ingresos en los referidos aeropuertos. 

Como toda crisis y pandemia, se han provocado tensiones. Las líneas aéreas colisionaron con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sobre los requisitos impuestos para recibir asistencia económica de unos $50 mil millones. De igual modo, reglamentos federales, el “Airline Deregulation Act” de 1978 y el “Federal Aviation Act” de 1958 impiden que los estados (y los territorios) puedan cerrar aeropuertos que reciben fondos federales y el espacio aéreo sin el consentimiento del Federal Aviation Administration (FAA). Es por eso que el gobierno de Puerto Rico solicitó y recibió una concesión histórica por parte del FAA para poder redirigir los vuelos de pasajeros comerciales al Aeropuerto Luis Muñoz Marín (LMM) y ha implementado las medidas más rigurosas en sus aeropuertos, en comparación con cualquier Estado o territorio de los Estados Unidos (cernimientos médicos, pruebas rápidas, cuarentena rigurosa y tecnología infrarroja provista por Aerostar). 

Consecuentemente, esta pandemia es una oportunidad para fomentar diálogos en la industria sobre distintos temas, como: (1) ¿debe existir un tipo de sistema de seguro como la FDIC para socorrer la industria en tiempos de emergencia? (2) ¿cómo estructurar futuros paquetes de ayuda económica a la industria de aviación? (3) ¿debe legislarse para que los Estados puedan cerrar aeropuertos federalizados de manera temporal por pandemias? (4) nuevas tecnologías ante amenazas sanitarias (5) cambios en rutas y destinos (6) derechos del consumidor y del viajero en medio de una emergencia (7) temas laborales y de uniones (8) ¿habrá intentos de consolidar más líneas áreas? (9) quiebras (10) nuevos modelos de negocios en los aeropuertos (11) ¿cómo se alterarán las órdenes de compras de aviones ante las nuevas realidades? (12) ¿cómo se afectará el “Aviation Trust Fund” del FAA ante la disminución de recaudos por la reducción de vuelos?; entre muchos otros.  

La industria de la aviación está viviendo una de sus peores crisis en su historia y es una coyuntura que se traducirá en nuevas convicciones.


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