Pedro J. García Figueroa

Tribuna Invitada

Por Pedro J. García Figueroa
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Creemos nuestro propio banco

Cada dos años los miembros de la Junta de Directores de la Asociación de Alcaldes de Puerto Rico eligen su presidente. Participé y preparé un documento base, “Plan de Trabajo”, para provocar amplia discusión.

El tema central fue el ámbito fiscal de los municipios. Christian Sobrino, presidente del Banco Gubernamental de Fomento (BGF), aceptó que “los préstamos de agencias del gobierno están en atrasos o en impagos”. Sin embargo, indicó que los empréstitos municipales son los únicos que están al día con un año de pago adelantado. La fuente de repago es la Contribución Adicional Especial (CAE), porción de la contribución sobre la propiedad que el Centro de Recaudación de Ingresos Municipales (CRIM) envía al BGF para cumplir con el pago de nuestros préstamos y para financiamiento de obras. Los sobrantes del CAE se usan para gastos operacionales o inversión local.

Mi planteamiento central es lograr que la Autoridad para el Financiamiento Municipal adscrita al BGF se convierta en un organismo de Financiamiento Municipal Independiente. Así, el BGF no podrá utilizar los recursos de los contribuyentes locales a su antojo.

Pero hay más, asentimos a la petición del gobierno anterior de depositar el 1% de IVU Municipal en el BGF dizque para ayudar a capitalizar la entidad mediante la creación de la Corporación para el Financiamiento Municipal (COFIM). Algunos compañeros alcaldes se negaron y con razón. Ese 1% del IVU se cobraba y depositaba mensualmente en cuentas municipales y nos proporcionaba liquidez y agilidad financiera. Nos quedamos sin la soga y sin la cabra. Hoy, el gobierno central ni siquiera cumple su responsabilidad de depositar el .5% del IVU en COFIM.

Unamos esfuerzos con la Federación para lograr sacar del BGF eso que no funciona y crear por ley nuestro propio Banco de Financiamiento Municipal usando los fondos CAE. Esto permitirá insertarnos rápidamente en la creación de empleos y reactivación de la economía desarrollando proyectos que ya tienen permisos adelantados sin financiamiento, a pesar de tener fuentes seguras de repago. Las cooperativas y la banca privada pueden entrar en la ecuación. Es el momento.

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